Consecuencias de la guerra
La guerra –como se preveía dada la diferencia de fuerzas notoria– está culminando inexorablemente a favor de las potencias del eje agresor. Incluso, el genocidio se ha extendido a las ciudades donde las víctimas inocentes civiles son niños y mujeres. ¡Toda una hazaña bélica de la banda armada terrorista con elementos de extinción masiva de Bush, Blair, Aznar y Sharon! Pero hagamos algunas precisiones de corte histórico, cultural y ético sobre el tema. Como resultado económico puntual de interés imperial, Irak perderá su petróleo. No caben dudas de la importancia del hecho en la economía propia y mundial.
Pero desde el punto de vista humano, mucho más importante evidentemente sin pecar de sensibleros, que el petróleo son las vidas y el desmantelamiento de su pueblo.
Máxime si tenemos en cuenta que más del 50% de las víctimas, según estadísticas de cualquier guerra, son los niños y jóvenes. Futuro de toda nación. O sea, el porvenir de Irak no se arregla con «latitas» de comida sintética baratitas, «gasas, aspirinas y curitas» que se les destinan y que durarán un tiempo prudente para demostrar lo «buenos y generosos» que son los imperios.
No se puede así arreglar ni solucionar el futuro de esa nación agredida. Las vidas son irrecuperables y las consecuencias de la extinción de la natural mano de obra, también apareja el hambre, la miseria y el entorpecimiento inevitable de la recuperación del país. Obsérvese además, dentro de la enormidad del crimen, el aspecto histórico cultural de la devastación de ciudades milenarias como Bagdad, la misma Basora, etc., que esta guerra tiene como resultado.
Cuando se menciona a Irak o a cualquiera de estas naciones árabes, cuyas imágenes la CNN y propaganda imperial nos muestran e imponen, de atraso, miseria, analfabetismo, mugre, personajes rotosos y desdentados, explotados por sanguinarios jeques de túnicas y turbantes, no revelan lo que verdaderamente destruyen.
El oriente es sin dudas pilar fundamental de la mejor cultura básica mundial del pasado milenario en todos los órdenes. Música, pintura, arquitectura y sus estilos diversos, letras, medicina, humanismo filosófico, etc., que estas bestias imperiales sajonas no han tenido en cuenta, porque entre otras cosas, tanto el yanki, imperio moderno como los ingleses obviamente más viejos, jamás han aportado en ese orden nada que merezca mención, salvo excepciones.
Están convencidos de su superioridad intelectual y se creen legítimos ordenadores de la humanidad. Sin percatarse de su absoluta inferioridad ante pueblos y naciones milenarias como son las de los árabes, entre muchas, en aspectos culturales. Irak por ejemplo, es la tierra de la legendaria Nínive y de Ur que se le atribuye ser la ciudad más antigua de la humanidad, cuna del patriarca Abraham.
Países de igual sangre son poseedores de maravillas como las pirámides de Egipto.
Otras, desde los tiempos de Mahoma, Saladino, Solimán el magnífico, etc., que hicieron historia y fueron padres de filosofías y artes como pinturas, mosaicos, esculturas, etc., de exquisito ingenio y gusto.
Cada palacio que los tanques del «eje del bien» han destruido, son pedazos de historia milenaria que desaparecen de un mero bombazo irresponsable e ignorante.
Se disputan en los EEUU empresas multinacionales de construcción, millones de dólares mediante, la «reposición» de Irak. Y lo dicen con desparpajo los propios Bush y Blair.
Como si los tesoros culturales arquitectónicos, esculturas, monumentos, mármoles, etc., de la antigüedad se pudieran reconstruir artificialmente con sofisticadas maquinarias modernas. ¡Si serán brutos e ignorantes! No tiene idea de los auténticos valores artísticos y culturales que han destruido y creen que al igual que sus Torres Gemelas en base primordial a vidrios y aluminios para hacerlos más «livianos», lo pueden hacer en poco tiempo.
Ese patrimonio de la Humanidad es imposible volver a tenerlo. No se reviven miles de años de historia, arte y cultura. Es impensable volver a tenerlos. Se perdieron por la voracidad o la obtención o latrocinio del petróleo ajeno. Y basta.
Compárese estas culturas perdidas, patrimonio de la Humanidad, con las que Bush, famoso por su estúpida ignorancia y sus continuos «bloopers» ridículos, puede «aportar» como sustituto de esas obras artísticas. ¿Cuáles son las artes letras esculturas, etc., que nos brindan estos genios sajones? Nada de lo de ellos es siquiera comparable con lo destruido. En lo único que demuestran «superioridad intelectual» es en las armas de destrucción masiva. En todo lo demás, incluso en materia atómica, es importado. Ni Einstein ni Von Braun eran yankis o ingleses. Los culpables de este genocidio y crimen cultural irrecuperable miran con caras de impávida estupidez e ignorancia, satisfechos y alegres y hasta «convencidos» de que representan la lucha del «bien contra el mal». Cuando, hasta el mismo Sumo Pontífice, el Papa, los condena.
Nadie está seguro de sus crímenes, latrocinios e iniquidades. Sólo nos queda concientizarnos armando el peso moral de una opinión pública mundial de repudio y condena a los imperios criminales.
El poder económico no puede éticamente ahogar el derecho a la vida, justicia y preservación de toda la cultura universal y sus pueblos sometidos. *
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