Activos/pasivos: una proporción insostenible

Estar conviviendo en una sociedad en que por cada trabajador se sostiene un jubilado, resulta muy preocupante. Este sistema fue creado basado en la solidaridad entre sus miembros. Es decir que quienes producen, aportan para desarrollar un mecanismo que les permitirá disfrutar cuando se retiren, pero que, al mismo tiempo ampara a quienes en la actualidad finalizaron su período activo.

Para poner en práctica la idea, es imprescindible que la proporción sea mayor, por lo menos, de 4, 5, 6 o 7 a 1. Ya que de esa forma se garantizan los beneficios propuestos. Resulta imposible que sea 1 a 1, ya que los gastos comprometidos no pueden ser cubiertos debido a su volumen.

Nuestra Seguridad Social está garantizada por el Estado teniendo en cuenta que se compromete a completar el faltante que pueda ocurrir. Tanto la patronal como los empleados están obligados a sus aportes, pero al disminuir en tal proporción los puestos de trabajo, como los diferentes comercios, industrias o unipersonales, es imposible cumplir con lo indicado por la Ley.

Recorrer el país por cualquiera de sus rutas, nos muestra un panorama sombrío al observar los esqueletos de numerosos edificios que pertenecieron a queridas industrias o comercios uruguayos, como también comprobar el vacío provocado por la ausencia de miles de productores que explotaban la riqueza natural de nuestras tierras.

Los partidos que tienen representantes en cada entidad de gobierno, son quienes han permitido que lleguemos a situaciones tan tremendas como por ejemplo, destrozar toda la industria nacional, ignorar las envidiables oportunidades que nos ofrece el terreno, el clima, la costa, la propia naturaleza. No hay actividad que no se salve. Desde el Ministerio de Industria, pasando por el de Ganadería, el de Turismo, hasta llegar al de Trabajo o el de Vivienda.

En cada lugar hay un responsable que tiene que demostrar condiciones para desempeñar el cargo. Pero los uruguayos comprobamos que nos quedamos sin «Cristalerías del Uruguay», sin «Sudamtex», sin «Metzen & Sena», sin «Salus», sin «Alpargatas», por decir algunas y no mencionar la cantidad que ya debieron cerrar.

Ahora tenemos que importar la mayoría de los alimentos de primera necesidad, se terminó nuestra producción de trigo, maíz, soja, girasol. Nunca se le hizo caso a la riqueza pesquera que tenemos aquí nomás, y necesitamos más de 160 años para comprobar que nuestro turismo es una fuente inagotable de ingresos.

Que haya un solo trabajador para proteger a un jubilado, es el resultado de un régimen de gobierno equivocado, que no ha dispuesto iniciativas para levantar al Uruguay. Si hacen un balance sobre obras o iniciativas encaradas, se tienen que ir de la vergüenza que muestra el resultado.

Sólo un cambio radical de conductas gubernamentales podrá solucionar este tremendo panorama de ineficiencia. Planificando entre todos, reconociendo que en el país no solo viven familiares y amistades, sino que quedan compatriotas que todavía se ilusionan con un Uruguay posible, es que saldremos adelante. O se cambia el gobierno, o seguiremos uno a uno, o tal vez peor. *

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