Los gestores del puente

Nos han llamado realmente la atención –por lo menos para quienes estamos interesados en la temática– las gestiones llevadas a cabo últimamente en la ciudad de Buenos Aires, por diputados del Partido Nacional, del Partido Colorado y del Partido Independiente, relativas al proyecto del puente Colonia-Buenos Aires. En efecto, resulta un tanto extraño que, a los casi quince años de creación de la respectiva Comisión Binacional y faltando menos de dos meses para las elecciones argentinas, se hayan trasladado a la vecina orilla, cual verdaderos «lobbystas», sendas delegaciones de representantes nacionales, tentando apurar el trámite parlamentario del respectivo Tratado, el cual duerme el sueño de los justos en el Parlamento argentino.

Más extraño aún fue que las gestiones se entablaran básicamente con el presidente Duhalde, cuyo mandato precisamente caduca próximamente. Aun cuando todavía primer magistrado de su país, parecería obvio que el mencionado no podría adelantar ninguna opinión, más que la suya propia, ni ejercer ninguna presión –en el mejor sentido de la expresión– para que el Tratado fuera finalmente aprobado, ante un Parlamento que le es indiferente. Notoriamente la interna de su partido está al rojo vivo de cara a las elecciones y los candidatos pueden comprometerse «motu propio» con el tema, e incluso incluirlo en sus plataformas electorales, pero no por sugerencia del presidente saliente, sino por convicciones personales, como pensamos que sucede con alguno de ellos. De ahí la inutilidad –sin resultados a la vista– de la gestión de los legisladores, siempre acompañados por el embajador uruguayo en la Argentina, este último entusiasta defensor de dicha obra.

Quienes impulsamos como nexo físico de los dos países, cerca del área metropolitana de ambos, el enlace vial Nueva Palmira (límite de los departamentos de Colonia y Soriano, en Uruguay)-Zárate Brazo Largo (límite de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, en Argentina), más allá de contar con el beneplácito y aliento para nuestros esfuerzos de autoridades de los dos países, con las cuales mantenemos relaciones bilaterales a través de la Comisión no gubernamental que nos nuclea –y el apoyo fundamental de la gente de las zonas directamente involucradas–, aspiramos también a que nuestra propuesta sea abordada, como la del Colonia-Buenos Aires, conjuntamente por autoridades de ambos países, cosa que no ha sucedido hasta el momento. Nos parece –respetuosamente– que los legisladores concurrentes a Buenos Aires debieron portar en sus carpetas el proyecto de enlace vial referido, el cual no puede ser desconocido en el ámbito parlamentario, dada la comparecencia en su oportunidad, de la comisión Pro Desarrollo del Suroeste Uruguayo, en las respectivas comisiones de Asuntos Internacionales y Transporte y Obras Públicas de la Cámara de Representantes, amén de las reuniones con el ministro Cáceres, embajadores de ambos países, etcétera.

De todas maneras la Comisión no gubernamental sigue sus gestiones y contactos, aquí y allá, esperando que en algún próximo viaje a Buenos Aires los legisladores uruguayos lleven también en sus portafolios nuestro proyecto. Interin, y como principio quieren las cosas, el intendente de Paranacito, provincia de Entre Ríos, va a construir parte del camino sobre terraplén, desde Zárate hasta cerca de la costa del río Uruguay, con recursos propios, en un esfuerzo descentralizador digno de apoyar e imitar. Es la parte más difícil de la obra en virtud de atravesar zonas bajas e inundables. El tendido del puente sobre el río Uruguay vendría después casi por añadidura. Hay voluntad política y popular en las regiones de ambos países involucradas en el proyecto, el cual ha tenido el espaldarazo, en cuanto a su viabilidad, de la propia Facultad de Ingeniería de la ciudad de Rosario, República Argentina, según documento emanado del Decano de la misma, que obra en poder de nuestra Comisión.

En definitiva, el proyecto sigue las huellas del ideario integrador artiguista, mereciendo, aunque más no fuere por ello, su respeto y consideración. En estas horas tan críticas para Uruguay, Argentina y el mundo, parecería natural esperar de la sensatez de los gobernantes buscar y/o aceptar propuestas movilizadoras de la opinión pública en sentido positivo, en las ciudades, departamentos, provincias, regiones y/o países destinatarios de las mismas. El enlace vial «33 Orientales», que uniría Nueva Palmira con Zárate-Brazo Largo, es –sin duda– una de ellas. Como tal debe ser estudiado. *

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