Una idea para las deudas agropecuarias
En estos días, en que se han conocido listados de deudores agropecuarios -algunos de los cuales tienen importantes empresas funcionando-, uno se pregunta ¿qué hace el Banco de la República para recuperar lo prestado?
Por otro lado, existen decenas o centenares de pequeños o medianos productores que contrajeron deudas con el Banco de la República, que por supuesto no integran esos listados, pero que noche a noche se desvelan pensando que, de seguir así, no podrán hacer sus pagos, por lo que temen el inexorable remate. También en este caso uno se pregunta ¿qué hace el Banco de la República para ayudar a que esa gente pague, para que siga viviendo de su campo y para que ganen el Banco, el productor y el país?
¿Qué pasa habitualmente cuando los productores se presentan a refinanciar o reperfilar sus deudas? Se les exige un proyecto técnico, que es estudiado por los servicios del Banco; si es más o menos viable, se lo aprueba y se redocumenta la deuda en las nuevas condiciones. ¿Qué pasa después? El productor va para su predio y, en general, sigue haciendo lo mismo que hacía anteriormente, con una situación agravada, porque ya no tiene crédito; por el contrario, tiene más obligaciones.
No hay un apoyo adicional, financiero ni técnico; ni siquiera hay un seguimiento para evaluar si se siguen los lineamientos del proyecto presentado. Pensamos que modificando ese enfoque se abriría un gran campo de acción que sería beneficioso para el productor, para el Banco y para el país.
Nos referimos a instrumentar un mecanismo de apoyo que dé seguimiento a proyectos técnicos de explotación y, si es necesario, un apoyo financiero adicional, en determinadas condiciones, que viabilice los negocios y permita que se vayan pagando los compromisos asumidos. Hablamos de una especie de cogestión técnica, económica y administrativa por parte del Banco a aquellos productores que voluntariamente acepten las condiciones propuestas.
Por supuesto que sabemos que los servicios técnicos del BROU no son suficientes para desempeñar esta labor, pero pensamos que ya que existen cientos de profesionales universitarios especializados en áreas técnicas, agronómicas, financieras y administrativas, se podría llamar a interesados que, conformando equipos de trabajo, se dedicaran a gestionar esa especie de intervención bajo la supervisión de los servicios técnicos del Banco.
Estos profesionales liberales atenderían a grupos de productores con características productivas y de endeudamiento más o menos similares, llegando la atención hasta el ámbito del predio individual, asegurando que el manejo técnico, las inversiones y las ventas se realicen de acuerdo con lo programado y se protejan los recursos necesarios para los pagos acordados en la refinanciación.
Esta solución no será efectiva para todos los productores con endeudamiento, pero sí lo puede ser para muchos que necesitan apoyo para resolver mejor los aspectos productivos, económicos y administrativos de sus empresas. Esto servirá para pequeños y medianos productores que necesitan apoyo, de manera de tener una visión más amplia del problema, que les ayude a tomar decisiones. También pensamos que servirá para las empresas grandes con deudas grandes, como muchas de las que salieron en los listados conocidos y que es necesario cogestionar para hacerlas productivas y rescatar los créditos otorgados.
La pregunta es cómo se financia esto. Pueden existir diversas alternativas.
Una de ellas es que los honorarios de esos equipos profesionales se deduzcan de los montos recuperados por el Banco, sin adicionarlos al productor. Es decir que el productor que se acoja voluntariamente al mecanismo podría contar con un equipo de profesionales -agrónomos, veterinarios, contadores- que oriente la marcha de su empresa, supervisado por los servicios técnicos del Banco. Esto le permitirá acceder a un tratamiento especial de su endeudamiento, e inclusive a recursos adicionales, en determinadas condiciones, o a la utilización de los pagos de su propia deuda como fuente de crédito. Esto exigirá una reglamentación especial que se adapte a las situaciones diversas.
Reiteramos que esta propuesta no es una solución al tema global del endeudamiento agropecuario, pero sí puede ser beneficiosa para algunos productores que ya se han acogido a las diversas modalidades de reperfilamiento o que se vayan a acoger a las nuevas alternativas que hoy se están planteando o puedan ser planteadas por vía de una ley. En la medida en que se viabilicen empresas, se cobrarán créditos que, tal como está la situación, son de dudosa cobrabilidad; se evitarán remates a precios de ruina; se dará una oportunidad a muchos productores sin generar costos adicionales y se contribuirá al empleo de gente que ya trabaja en esos establecimientos y también de muchos profesionales preparados por la Universidad que hoy no encuentran espacios para aportar los conocimientos.
La idea de estas líneas es generar la discusión del tema, que sin duda requerirá de muchos más aportes especializados para elaborar una propuesta definitiva. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad