Lo que nos dejó la administración Sanguinetti

El ex presidente Julio Mará Sanguinetti ha largado la campaña electoral y aunque teníamos la esperanza de que su nefasto gobierno anterior nos evitara volver a escucharlo, sabíamos que iba a venir.

Durante el también muy malo gobierno de Batlle la recesión que dejó Sanguinetti II llegó a niveles insospechados de amplitud, profundidad y duración transformándose en una crisis sin precedentes en la historia contemporánea uruguaya. Y ello puede hacer olvidar que la crisis ya había empezado a fines de los 90, que la gestión del gobierno de Sanguinetti tuvo mucho que ver con la génesis de esa crisis y por ello esta reflexión tiene como objetivo contribuir a recuperar la memoria de los ciudadanos de aquel período de gobierno.

Comencemos con la frase con la que culminaba el Informe de Coyuntura del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT de aquel momento:

La Administración Sanguinetti ha dejado más desempleados, más empleados precarios y subempleados, no ha mejorado los salarios, ha dejado un endeudamiento de productores y familias ya intolerable, una cuenta externa de bienes y servicios desequilibrada, un resultado fiscal deficitario, todo lo cual nos permite confirmar nuestra tesis de que es la peor administración desde la vuelta de la democracia.

Veamos algunos números que fundamentan tal afirmación:

1) Durante el quinquenio, la economía creció 10,69%, tasa muy modesta por supuesto que apenas supera el 2% anual, y su impacto sobre el empleo fue más modesto aún. La tasa de desempleo en 1994 era de 9,2%, mientras que en 1999, es decir después de un crecimiento económico acumulado en los 5 años de 10,69%, la tasa de desempleo es de 11,3%. Primera conclusión: más crecimiento y más desempleo.

2) Si ahora lo vemos en número de personas, el gobierno de Sanguinetti finalizó su gestión con 165 mil desocupados. Recordemos que al inicio de su gestión había 118 mil, es decir «generó» 47 mil desocupados adicionales. En términos de empleo precario y subempleo en 1994 la suma de ambas categorías era de 370 mil personas y al final del período llegamos entre ambas a 480 mil personas (tan solo 420 mil de trabajo precario). Es decir si sumamos desocupados, subempleados y precarios pasamos de 488 mil personas a 645 mil con problemas de empleo, es decir casi la mitad de los uruguayos no tienen empleo o tienen un subempleo o un empleo precario. Segunda conclusión: más personas con problemas de empleo.

3) Digamos además que 4 de cada 5 ocupados en el país no tenían a fines de 1999 ningún ámbito de negociación de sus condiciones de trabajo y ha quedado desde 1992 librado a las fuerzas del mercado. Y ello, sumado, hay que recordarlo también, a una de las más ineficientes gestiones en materia de control y omisiones de parte del Ministerio de Trabajo de la doctora Piñeyrúa, que en cinco años a pesar de su discurso negociador dejó a los trabajadores y trabajadoras sin ley de negociación colectiva ni de fuero sindical. Todo ello generó un deterioro notorio de las condiciones de trabajo en las áreas donde más creció el empleo en esos años (supermercados, en las empresas de limpieza, en las empresas de seguridad, en las empresas financieras no bancarias, etc.). Tercera conclusión: deterioro significativo de las condiciones de trabajo.

4) Si ahora combinamos producción e ingresos veremos que, mientras la economía creció en su conjunto en 5 años la modesta tasa de 10,67%, los salarios reales crecieron apenas 1,23% y en el sector privado cayeron 1,15%. Y si tomamos la evolución de la masa salarial en su conjunto (salario real por cantidad de ocupados) el crecimiento no llega al 3%. Cuarta conclusión: ese modesto crecimiento fue casi nulo para los trabajadores generando un aumento de la concentración del ingreso en el período a favor de los ingresos no salariales.

5) La rentabilidad de la mayor parte de las actividades productivas siguió en franco deterioro producto de costos financieros, fiscales y tarifarios (todos ellos regulados por la política económica) que han evolucionado muy por encima del tipo de cambio lo que se conoce con el nombre de «atraso cambiario» que tanto ha afectado a la producción nacional. Ello ha sido acompañado de una rebaja arancelaria hacia el resto del mundo (fuera del Mercosur) unilateral y sin contrapartidas que, sumado al atraso cambiario, ha significado el ingreso masivo de productos importados baratos (textiles, granja, madera, etc) que ha puesto en jaque a nuestra desprotegida producción nacional. Al mismo tiempo dichas empresas para enfrentar esta desprotección han debido recurrir a créditos para reinvertir y mejorar su capacidad de competencia y a fines del gobierno anterior la desprotección a que han sido sometidas las deja sin rentabilidad y con un endeudamiento del agro y la industria de 4.400 millones de dólares equivalente casi 2/3 partes de un año de producción de ambos sectores. Estas dificultades las enfrentan de manera diferentes las grandes y pequeñas empresas y por ende lleva inevitablemente que la cantidad de establecimientos se reduzca. Quinta conclusión: en dicho gobierno ha aumentado el grado de concentración empresarial y el endeudamiento de los sectores productivos.

6) Finalmente si lo miramos con una perspectiva de más largo plazo, la situación no mejora. La tasa de inversión (es decir lo que se invierte como porcentaje de la producción nacional) fue de 13%, durante toda su administración, por lo tanto la idea de que con gobiernos «serios» viene la inversión sea extranjera o nacional es un mito. Es una de las inversiones más bajas de América Latina. Sexta conclusión: la inversión productiva no aumento significativamente en este gobierno.

7) Finalmente los equilibrios macroeconómicos tampoco cierran. Desde el punto de vista externo 1999 cerró con 1.119 millones de dólares de déficit en la balanza comercial (es decir exportaciones menos importaciones de bienes) y 600 millones de dólares de déficit en la cuenta corriente (es decir incluyendo las exportaciones e importaciones de servicios como el turismo, los fletes, etc.). Si miramos ahora la relación del país con el exterior, desde el punto de vista de su endeudamiento, el endeudamiento externo público del país ha aumentado de 5.000 millones de dólares en 1994 a 6.000 en 1999 entre otras cosas por el problema del importante déficit fiscal que se ha generado. Séptima conclusión: las relaciones comerciales y financieras del país con el exterior se deterioraron significativamente durante sanguinetti II.

8) Y el equilibrio interno ni hablar. El déficit fiscal de 1999, lejos de ser menor al de 1994, es sustancialmente superior. Mientras que en 1994 el déficit del sector público fue de 436 millones (y tal déficit justificó el brutal ajuste fiscal de abril de 1995), en 1999 el déficit fue de 815 millones, es decir con un aumento del 75%. Y un aumento del gasto público en el año 1999 de mas de 500 millones de dólares fruto del ciclo electoral para ganar las elecciones de 1999 Octava conclusión: a pesar del discurso del achique del Estado y su gasto, el clientelismo político y los amigos del poder generaron el mayor déficit público de la historia del país.

9) Y toda esta situación de crisis y exclusión económica y social se dio en un período en el que el gobierno contó con una situación externa extremadamente favorable hasta el 13 de enero de 1999. Es decir hasta 1998 subieron los principales precios de nuestras exportaciones, cayó sensiblemente el precio internacional del petróleo, las tasas de interés se mantuvieron a bajo nivel, la demanda externa en especial de Brasil y Argentina creció. Y todo ello no fue aprovechado para
mejorar la competitivdad, para apoyar a sectores productivos, para potenciar el empleo o mejorar los salarios. Fue aprovechado tan solo para reducir el déficit fiscal que igual siguió abultado, con una política de sesgo antiproductivo y orientada a los equilibrios fiscal y financiero. Y la política de crédito aprovechando los flujos financieros que venían del exterior en lugar de orientarse al crédito a la producción e inversión, se orientó al consumo entre otras cosas para financiar el consumo importado. Por ello, y sólo por ello, la devaluación del real agarró muy mal parada a nuestra desprotegida producción y la tumbó. Novena conclusión: en una coyuntura externa favorable para el país, Sanguinetti la despilfarró y no generó una economía productiva, estable y justa.

10) Por ello nuestra síntesis final: Decima conclusión: la gestion de este gobierno fue nefasta: desempleo creciente, subempleo y precariedad, endeudamiento y concentración empresarial, déficit externo e interno. *

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