La representación social en el BPS
Más de 10 años han transcurrido desde que se integraron al directorio del BPS, representantes de jubilados, trabajadores y empresarios. Afirmamos sin ningún tipo de duda, que ello fue un acontecimiento trascendente para la seguridad social y para el país.
Mal que les pese a muchos de la derecha, y a algunos, pocos, de la izquierda.
Integración que no puede medirse por votaciones ganadas o perdidas, reconociendo obviamente la importancia de ello. Ni tampoco por cantidad de proyectos presentados o aprobados, asunto igualmente importante.
Es mucho más que eso. ¿Acaso no se recuerda aquella vieja época cuando el directorio ni siquiera se reunía y se adoptaban decisiones fictas, manejándose al mejor estilo de las estancias cimarronas del pasado?
No por casualidad o descuido se obstaculizó durante 27 años la integración de las fuerzas sociales a dicho organismo, violentando la Constitución de la República durante casi ¡nueve mil días!. La derecha política y social tenía muy clara la importancia de dicha integración. Usó cualquier artimaña para impedirla.
Por si las moscas, nos apresuramos a expresar que no somos de los que creemos que con la sola integración al directorio de las fuerzas sociales, el asunto esté arreglado ni mucho menos.
Tenemos muy claro que no hay seguridad social posible sin trabajo digno y estable. Cuando observamos nuestra realidad laboral: crecimiento permanente de la informalidad, caída acelerada del salario real, salario promedio y mínimo, aumento de la unipersonalización de las relaciones laborales, expansión del trabajo en negro, aumento de los accidentes de trabajo, etc, nos preguntamos ¿de qué bolsillo va a salir la plata para financiar la seguridad social?. Salvo que, y es nuestra posición, comiencen a afectarse los intereses de los poderosos. Cambiar el sistema tributario, para hablar claro.
Con el panorama actual, no es casualidad entonces, que la cobertura de la seguridad social caiga aceleradamente. Mucho depende de los gobiernos y de sus políticas. Y quizás ni siquiera de ellos, sino de lo que deciden los organismos internacionales, de lo cual no hay mejor ejemplo que lo que sucede en estas horas. La economía se apropió de la política, se militarizó y desencadenó la guerra. ¿Acaso esas mentes bárbaras pueden estar pensando en seguridad social? ¡Por favor!
Más de una vez hemos dicho que con este tipo de fanáticos fundamentalistas del mercado, es imposible discutir racionalmente.
Y por supuesto, mucho, muchísimo, depende de las luchas de las organizaciones sociales, de la movilización de la sociedad civil en todos los frentes posibles.
Reflexiones militares e internacionales aparte, cabe preguntarse ¿las propuestas y proyectos que las organizaciones sociales han planteado al país, hubieran podido hacerse si dichas organizaciones no hubieran accedido a la imprescindible información que surge como resultado de integrar el directorio del BPS?
La representación de los trabajadores pudo proyectar su propuesta alternativa gracias a, entre otras cosas, el inmenso cúmulo de datos que surgen por el simple hecho de estar sentado en el directorio del ente previsional.
Información y capacidad de propuesta que le llevó, entre otras cosas, a ser un referente nacional e internacional en la materia. Somos testigos y protagonistas de ello. Lo decimos con orgullo.
Información es poder, decía el inefable e impresentable Carlitos Menem. Si tendría razón. Aunque fuere por esa única vez.
Y señores, lo primero es lo primero. La solución es política, nutrida hasta los tuétanos de lo social, por supuesto. ¿Qué duda puede caber? Por eso defendemos las representaciones sociales fuertemente. No minimizamos lo que se ha hecho en el directorio del BPS. Al contrario. ¿Se han perdido muchas y se han ganado pocas? Quizás.
Pero no podemos medir la importancia de las representaciones, por la cantidad de votaciones ganadas y de proyectos presentados, que han sido muchos por otra parte, y que más allá de su aprobación o no, no tenemos ninguna duda, ninguna, que sirvieron para ayudar en el imprescindible avance de conciencia, de lucha y capacidad de propuesta, en este largo y pedregoso camino de mil millas que se inicia, como hemos dicho más de una vez, con el primer paso. Y ya hemos dado muchos pasos de siete leguas, por supuesto. *
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