Hacia nuevas mayorías progresistas
El país vive la crisis más profunda de su historia. Las consecuencias de la misma son conocidas y a título de ejemplo mencionaremos algunas cifras, que debería hacer abrir los ojos, a algunos -que aún- no lo han hecho:
-Casi el 20% de desocupación.
-La mitad de los niños que nacen, están por debajo de la línea de la pobreza.
-Más de 70 mil uruguayos emigraron en este período.
-La salud pública es un caos.
-Cada día más impuestos.
-La educación con múltiples problemas…
Y como si todo esto fuera poco, la coalición de gobierno aún existente (por su filosofía neoliberal), con sus medidas económicas, ha procedido al quiebre total del sistema financiero, con las consecuencias nefastas que esto tiene, para el país (deudores, depositarios, remates judiciales, etc.)
Por más que nos cueste aceptar, el país esta totalmente quebrado: es decir, sufre una crisis estructural que hace que nos enfrentemos a importantes desafíos en el futuro.
El país precisa cambios importantes y cuanto antes mejor. Para esto, a fines del año pasado se procedió a lo que se ha denominado una «nueva mayoría política» que intenta conjugar a todos los progresistas del país, para enfrentar juntos esta aguda crisis.
Esta «nueva mayoría» tiene como elemento político central, los trabajos políticos y programáticos que el Nuevo Espacio liderado por el senador Michelini y el EP-FA están llevando adelante.
Aspiramos y trabajamos para ampliar aún más, las bases políticas y la incorporación de otros progresistas en lo que nos gusta denominar el camino de una «nueva esperanza».
Exclusivamente los acuerdos políticos no son suficientes para generar las transformaciones que el país debe encarar. Es imprescindible recurrir a otros estamentos de la sociedad organizada. Somos de los que pensamos que los partidos políticos no son -exclusivamente- los representantes de la sociedad, sino que ésta también se representa por: sindicatos, gremiales empresariales, ONG, organizaciones religiosas y por todo conjunto humano que represente y defienda intereses comunes.
La nueva mayoría política conformada debe ampliarse en el relacionamiento profundo con las organizaciones sociales mencionadas, para que de esa forma lo político, lo social, lo productivo y lo económico, se encadenen en objetivos e instrumentos a fin de sustentar el real proceso de cambio que nuestro pueblo necesita.
Recientemente el EP-FA en un acto de madurez política y programática, ha recomenzado a recorrer el país, para la elaboración de un programa nacional alternativo, tomando en cuenta las realidades departamentales y en donde participan todos los estamentos de nuestra sociedad. Debemos doblegar nuestro esfuerzo, nuestra imaginación, nuestra capacidad de articulación en la medida que vemos que el nuevo Uruguay sólo podrá nacer como resultado de la conjunción de todos los progresistas, sumadas a las fuerzas sociales que existen en el país.
El neoliberalismo ha fracasado rotundamente, la alternativa política existe. La sustentabilidad del modelo alternativo está dada -entre otras cosas- en la capacidad que se posea para incorporar a todos aquellos que vean en el progresismo una posibilidad real de gobierno.
En resumen, un gobierno progresista será el resultado de la capacidad que éste tenga de involucrar a todos los actores de la sociedad sin preconceptos y con el ánimo siempre positivo. Además, es imprescindible para transformar la sociedad, que el cambio pase también por la adecuación de nosotros mismos a la nueva realidad e incorporar la esperanza de que otro país posible. *
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