Un dramático pedido de auxilio

Hoy, jueves, se realizará en el Palacio Legislativo, a las 10 de la mañana, una conferencia de prensa convocada por una serie de personalidades a pedido del Grupo Tripartito de Trabajo que intenta superar los gravísimos problemas que enfrentan los Establecimientos Carcelarios.

Es innecesario describir una realidad que se refleja en padecimientos inenarrables para los internos y aún para el personal encargado de los establecimientos.

El Grupo Tripartito de Trabajo fue creado a propuesta del doctor Gervasio Guillot en el Penal de Libertad una tarde cargada de tensiones que casi por milagro pudieron superarse sin desgracias personales inmediatas.

Después de estudiar seriamente la realidad carcelaria dicha comisión elaboró un amplio informe, con un objetivo: tomar las medidas imprescindibles para que en las cárceles uruguayas se cumplan la Constitución y la Ley.

El objetivo ya significa, a mi modo de ver, una acusación contra la falta de voluntad política registrada durante décadas para abordar estos problemas. Pero no es de ese aspecto que se ocupará la Conferencia de hoy.

El Grupo de Trabajo, que comenzó su intensa labor en marzo de 2002, no se limitó a un diagnóstico. Su misma integración constituye un ámbito ejecutivo, al facilitar un relacionamiento de poderes que, separados, siempre presenta dificultades y exige más tiempo del que sería posible esperar.1

El Grupo se ha propuesto avanzar, venciendo enormes dificultades pero de manera constante, en la solución de diversos problemas. Entre los principales, se apunta a solucionar los problemas de comunicación de los internos con las autoridades y con los organismos de derechos humanos; los problemas de atención de la salud (que presentan graves carencias), los de la información a los internos sobre la marcha de los procesos judiciales, y los de organización del trabajo, la enseñanza y demás factores de superación que permitan a los internos, al recuperar su libertad, integrarse de la mejor manera al grupo familiar y a la sociedad.

Como el Estado no dispone de los recursos imprescindibles para esos objetivos esenciales, se planteará, hoy, un llamado a la solidaridad. En los Establecimientos no se dispone de elementos fundamentales para que los internos puedan trabajar. Últimamente –como puede comprobar quien concurra al Complejo Carcelario de Santiago Vázquez, por ejemplo– han aumentado los cultivos, se pueden fabricar viviendas excelentes y de bajo costo, como la exhibida en el LATU. Pero no es posible trabajar la tierra sin semillas, ni habilitar talleres de carpintería sin madera, enseñar oficios sin herramientas, o alfabetizar sin libros o papel, por referirnos sólo a algunos aspectos de las tareas planificadas.

En la Conferencia se explicará, hoy, cuáles son los elementos con los cuales toda persona puede colaborar para atender las necesidades de las cárceles.

Pero importa comenzar por aclarar, antes de iniciar la tarea, que esta colaboración solidaria revertirá positivamente sobre la sociedad. Es necesario evitar falsas interpretaciones.

Porque cuando se plantean estos problemas y la necesidad de que se respeten los derechos de los presos y de sus familiares y se les brinda la posibilidad de trabajar, aprender oficios, etc., la respuesta de algunos es: «se ocupan de los victimarios y no de las víctimas». (Tengo, al respecto, varias notas de prensa. De algunas, aunque anónimas, he podido conocer la filiación de sus autores. Dejo de lado a los partidarios de la pena de muerte o de que se torture a quienes han cometido algún delito, aunque esos serán temas que también deberemos analizar). Pero aún los que así opinan suelen reclamar «que los presos trabajen». Ignoran que la mayoría de los internos no optan voluntariamente por el ocio. Que el hacinamiento y la falta de trabajo hacen que algunos médicos –en mala praxis que la Facultad alguna vez tendrá que analizar, así como la desatención o la falta de medicamentos– sólo receten pastillas contra el insomnio. Que muchos internos nos han escrito diciendo, por ejemplo: «Sé que tengo una deuda con la sociedad y debo pagarla; y siento que mientras permanezco sin libertad podría hacer bancos, mesas, pizarrones y hasta puertas para escuelas y liceos, ya que soy carpintero y permanezco encerrado en una celda muchas horas por día».

Si LA REPUBLICA nos autoriza hablaremos en algunas notas más sobre estos temas. Que exigen apoyo solidario. Porque la mayoría de los internos siente que debe hacer algo por su familia y por la sociedad.

En el invierno pasado, por ejemplo, los internos de la cárcel de Libertad donaron una prenda de ropa y la leche de los días de visita (que recibían entonces) para la Operación Frío Polar, en un gesto solidario que, obviamente, no trascendió. Pero actualmente las carencias sobrepasan lo imaginable por muchas personas. De ellas se hablará, hoy, en la conferencia de prensa.

1 Forman parte del Grupo representantes del Ministerio del Interior, de la Suprema Corte de Justicia, de la Comisión de Derechos Humanos de Diputados, de organizaciones dedicadas a la defensa de los Derechos Humanos (como Ielsur y Serpaj), del Colegio de Abogados, un maestro que desarrolla su trabajo en el Centro de Recuperación Carcelaria, dos representantes del Ministerio de Salud Pública, el nuevo Director General de Establecimientos Carcelarios, un representante de la Fundación Kolping (que ha comenzado a realizar una acción que merecerá una nota especial), representantes del Instituto Nacional de Criminología (incorporados a partir de las cuatro últimas sesiones) y delegados del Patronato de Encarcelados y Liberados. *

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