Los héroes
El hombre, desde tiempos pretéritos, ha venido modificándolo todo con sus inventos. Se hubiese precipitado a la perdición de no haber apelado, mientras hacía cosas diversas, a la capacidad de prever las consecuencias de sus actos.
Por alguna misteriosa razón, que yo puntualmente ignoro, el ministro Cáceres nos deja creer que carece de esa capacidad.
Vea usted, lector, lo que ocurre con los peajes. Se multiplican en el país las protestas, no ya contra la tarifa –desproporción de todos modos irritante– sino contra sus localizaciones. Al primer barullo en Paso de los Toros, que sigue todavía, vigoroso, se ha sumado otro en Paysandú. Las razones de los vecinos, por ahora alzados sólo en voces y manifestaciones pacíficas, son por cierto atendibles. Y también lo es que no haya en el país, en las actuales circunstancias, un procedimiento más realista que la concesión de los peajes a privados para realizar la obra pública indispensable.
Ahora bien, ¿alguien ha destinado un instante a estudiar todas las consecuencias de la ubicación de estos «ejes del mal», que, con su propósito confiscatorio y más allá del fin social perseguido, suelen perturbar las actividades económicas locales? ¿No es posible prever y quizás disminuir esas consecuencias, simplemente coordinando a tiempo con las personas y organizaciones afectadas? Nadie aguarda, si es sensato, que haya unanimidad en esto. Pero, al menos, se podría atemperar los daños inexorables y evitar aquellos otros que, a decir verdad, son provocados sólo por el apresuramiento o la simplificación.
Si de restaurar y mejorar la red vial se trata, como el ministro proclama, no hay necesidad de destruir esas pequeñas pero importantes redes de relación comercial esenciales a la supervivencia de las gentes.
En tiempos olímpicos, cuando todo era desorden y el mundo de los hombres no había sido hecho, aparecieron los héroes. Su fruto fue la creación de instituciones, leyes, técnicas, artes. Y los excesos desaparecieron.
Qué macana. Porque está claro que a Cáceres no le calza ese traje. *
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