Salud, una reforma impostergable
Siendo el Uruguay un país que gasta en salud un porcentaje importante de su decrecido PBI y que ostenta algunos indicadores interesantes como lo es la mortalidad infantil en descenso y aún considerando que es muy difícil que a un uruguayo no se le preste algún tipo de asistencia médica si la necesita, sin embargo nadie discute que se encuentra en una situación crítica de tal magnitud y gravedad, que si rápidamente no se toman medidas inmediatas y profundas el sistema se desestabilizará irremediablemente.
Al sistema político, al MSP y a los sectores involucrados se les acaba el tiempo de pasividad a unos y de denuncias a otros. La emergencia sanitaria así lo amerita. La asistencia pública con carencias y con cada vez con más usuarios; el subsector privado mutual al borde de la quiebra, con una crisis estructural y coyuntural que ha determinado el cierre de instituciones y cesación de cientos de funcionarios; un Hospital de Clínicas con cada vez más notorias insuficiencias presupuestales que lo ponen al borde del cierre una y otra vez, es el escenario actual.
Todo ello ha determinando que los usuarios del sistema, tengan dificultad de acceder en forma oportuna al mismo.
Se desafiliarion 200.000 personas del sector mutual. El Fondo Nacional de Recursos, que da la posibilidad a cualquier uruguayo de acceder a la asistencia más compleja en forma universal también lo afectó la crisis.
La consecuencia es que ya deben estar cerca del millón y medio las personas que deben recurrir a Salud Pública para sus asistencia, lo que hace que permanentemente en las puertas de los Servicios Hospitalarios se esté al borde de la omisión de asistencia, rechazando ingresos, postergando internaciones, careciendo de medicamentos e insumos.
Si a todo eso le sumamos que el modelo asistencial que tenemos, que centra su atención en la curación de enfermedades, sin intentar en serio un modelo basado en la promoción, prevención y rehabilitación, mucho menos oneroso no es el adecuado.
Discoordinación entre los efectores públicos y privados. Además el muy tímido desarrollo de la atención del primer nivel y la atención primaria de salud.
Frente a esta crítico panorama necesitamos responder rápidamente. Existen propuestas que llegan tanto de los sectores privados, como de trabajadores de la salud, como de nuestro EP FA, que tienen muchos puntos en común; uno es cambiar el sistema de financiamiento del sector salud. No se puede seguir financiando a la salud pública con recursos exiguos y recortados por el gobierno central, tanto para los hospitales públicos como para el Hospital de Clínicas; además absolutamente inequitativo.
El sistema mutual uruguayo a pesar de haber aumentado sus ingresos en forma importante, ha aumentado crecientemente su déficit, y lo pone al borde de la supervivencia por un aumento desmedido de los gastos asociados a las consultas, medicamentos, laboratorio, técnicas, CTI y cirugías.
También los salarios en su conjunto han aumentado, por aumento en el número de personal de enfermería y por destajo médico impuesto por la corporación quirúrgico anestésica en 1993 en Montevideo.
Frente a todo este crítico panorama se imponen medidas de fondo y no coyunturales, no será solución el aumento de cuotas o la introducción de seguros privados que están al acecho. Ni tampoco los préstamos tan anunciados del BID.
Por ello las conclusiones a las que llegamos es a la necesidad de una vez por todas de involucrar a todos los sectores, junto al MSP, para estudiar propuestas concretas sobre la base de la creación de un Seguro de Salud Nacional Universal, en que cada familia aporte de acuerdo a sus ingresos, junto a los aportes de las empresas y del Estado y cree un Fondo, desde el cual se subsidiará a los efectores y que conjuntamente se empiece a integrar un Sistema Nacional de Salud, coordinando y racionalizando las actuales estructuras, tanto públicas como privadas, cambiando el modelo de atención, priorizando la asistencia primaria, racionalizando políticas en materia de medicamentos y tecnologías y regulación salarial sobre la base de igual función igual remuneración.
Las reformas lanzadas desde la sociedad y ejecutadas por el Estado en forma de políticas de salud a largo plazo deben ser el objetivo inmediato.
Los tiempos se acaban. *
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