Un fallo trascendente

La Justicia uruguaya, por medio de un recientísimo fallo, ha intimado al Banco de Previsión Social a que resolviera en el plazo de 30 días una solicitud de jubilación que ya llevaba más de dos años de trámite. Trascendente sin duda. Por varios motivos.

En primer lugar, es todo un acontecimiento. No es frecuente que la gente demande al BPS en defensa de sus derechos jubilatorios. La decisión adoptada puede llegar a constituir un paso de siete leguas Un camino de mil millas, se inicia con el primer paso.

Pero la Justicia dijo más. Mencionando los artículos 7 y 72 de la Constitución de la República, ha hecho referencia a la naturaleza de derecho inherente e incuestionable a la personalidad humana, DERECHO HUMANO en definitiva, que tienen los habitantes de la República en cuanto a las jubilaciones. La novedad radica no en su naturaleza de Derecho Humano, sino que es la Justicia quien lo está ratificando.

Pero hay más aún. El fallo se remite al art. 67 de nuestra norma máxima, que establece que las jubilaciones y los seguros sociales tienen que estar organizados de manera que todos los trabajadores tengan garantizados retiros adecuados.

Para que un retiro sea considerado adecuado, debe reunir una serie de requisitos, esto es: debe resolver el caso social en forma equitativa, completa, adecuada, y fundamentalmente a tiempo. ¡A tiempo!

No parece desmesurado la intimación al BPS a que decida en 30 días un trámite que tiene más de dos años.

Esa eminencia nacional que es el doctor Héctor H. Barbagelata decía hace muchos años, que pensar que el afiliado a la seguridad social está en igualdad de condiciones con el servicio, parece absolutamente fuera de lugar, cuando se encuentra allí pobrecito, solo frente al monstruo de la Administración, al monstruo burocrático, al que considera casi como su enemigo natural.

Cómo no comprender entonces, el desánimo y desesperación del afiliado luego de dos años.

Pero el fallo en cuestión tiene otra faceta de suma importancia. Para aquellos que creemos y defendemos con todas nuestras fuerzas el patrimonio nacional, resulta aleccionante este tipo de decisiones, cuyo mensaje esencial es que la defensa del Estado también pasa por lograr un Estado eficiente, al alcance de la gente, que no lo vea como el monstruo burocrático al que hace referencia el doctor Barbagelata.

Y que no se nos venga a decir por algún trasnochado que le estamos haciendo el juego a la derecha política y social. Al contrario, estamos defendiendo al Estado, propugnando que le dé soluciones equitativas, satisfactorias, adecuada y fundamentalmente a tiempo. Sí, a tiempo.

En un país en que la gente está desesperanzada de muchas cosas, admitamos que todavía los hombres en general, existen excepciones, le otorgan cierto crédito e influencia a los tribunales de Justicia.

De ahí la trascendencia del fallo. *

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