III Foro Social Mundial

Mañana, 23 de enero, da comienzo en Porto Alegre el III Foro Social Mundial.

Luego de las exitosas experiencias anteriores y la consolidación de este foro de carácter universal, esta nueva edición se hace con la presencia del nuevo gobierno brasileño presidido por Luiz Inácio «Lula» da Silva, quien será una de las atracciones del evento.

Un 2003 preñado de dificultades para el continente y bajo la sombra ominosa del peligro de guerra en el Golfo Pérsico tiene como contrapartida la visión esperanzadora de la movilización social porque otro mundo es posible, que se oponga a la globalización excluyente y militarista representada por el neoliberalismo y por los actuales factores del poder mundial.

Frente al fatalismo del mundo unipolar, del escepticismo y el cinismo de adaptarse a las circunstancias, se yergue airosa la perspectiva de unir las más amplias fuerzas políticas y sociales del mundo entero para construir un proyecto alternativo.

El Foro es un espacio democrático que congrega la riqueza y la diversidad política, social, étnica, religiosa, de generaciones y nacionalidades, con el objetivo de producir valores, propuestas y alternativas que puedan animar a la sociedad civil mundial a las luchas y campañas por la construcción de un mundo justo, humano y solidario. Horizonte de la humanidad cuya concreción llevará mucho tiempo pero cuyo principal aporte es dar una proyección histórica en la cual creer y por la cual movilizarse.

Frente a quienes quieren dictar el ukase «O te sometes o pereces», esta iniciativa da oxígeno a la civilización humana y en especial da valores e ideales a las nuevas generaciones por las cuales vale la pena luchar.

En paralelo al Foro se realizarán talleres, seminarios y foros específicos.

Uno de ellos será el Forum Parlamentario Mundial con cuatro paneles:

1) El Parlamento y la Paz: papel de los parlamentarios en la construcción de la sociedad democrática.

2) La crisis del neoliberalismo y el nuevo modelo de desarrollo.

3) ¿Qué hacer después de Johannesburgo?

4) Las relaciones entre movimientos sociales y políticos.

Una de las características del Foro Social Mundial es acercar posiciones, no imponer resoluciones. Desnudar la realidad mundial en sus facetas más dolorosas y ocultas, buscar sistematizar las iniciativas y alcanzar síntesis y convergencias. Preservar la diversidad bajo el principio común de la defensa de la vida humana y el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

Los puntos candentes de la realidad internacional ocuparán, como en las anteriores ediciones, lugar preferencial.

Medio Oriente, Venezuela, la crisis del neoliberalismo y sus efectos, el caso de Argentina o el futuro del Amazonas, los movimientos civiles en su diversidad y autenticidad, la defensa de los Derechos Humanos, entre otros.

Por supuesto que habrá debates y puntos de vista, como en toda instancia democrática, pero lo principal es que renovará la esperanza en la condición humana y trazará caminos de convergencia para luchar juntos por objetivos comunes.

El nuevo tiempo para América Latina que significa la presidencia del principal país del continente en manos de un hombre de izquierda, obrero, humanista y solidario, es un inmenso desafío que exige la concentración de todas nuestras energías. Es el pasaje de la utopía a la dura realidad.

Para los uruguayos tiene una importancia de primer nivel.

Participaremos con nuestra pluralidad y con nuestros aportes, desde el I Foro Social Uruguay, a las acciones obreras, estudiantiles, universitarias, de las cooperativistas de la vivienda y otras. Con las 685.000 firmas por Ancap como parte de nuestra estrategia en defensa del patrimonio nacional o la defensa del agua como salvaguardia de la vida y de los derechos ciudadanos.

En medio de tantas pálidas, el Foro Social Mundial es una señal de aliento. *

Finalmente, la opinión a que hice referencia es la de Juan Mendieta, quien en su entusiasmo por promover a los «baguales» encuentristas blancos, coloca, al igual que la biblia junto al calefón, a héroes, como Leandro Gómez, con corruptos, como «el olvidado» Carlos Clulow, quien vendió hace cuarenta años el voto uruguayo en la OEA para expulsar a Cuba.

En fin, ante este panorama, y para abreviar, como dijo don Miguel de Unamuno al general fascista Millán de Astray: «Vencerán, pero no convencerán»… *

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