El nuevo gobierno brasileño: mudanza

Tuvimos el honor de ser invitados por el nuevo Presidente de Brasil a la asunción de su cargo. Junto a otros representantes de la izquierda uruguaya contemplamos la alegría desbordante, sana y desenfadada de un pueblo que, tras una larga marcha, asistía al alumbramiento de una esperanza. Esperanza de comenzar a terminar con la ignominia de vivir, al mismo tiempo, en un país inmensamente rico en recursos naturales y con las desigualdades sociales más grandes.

Me hice el propósito de ver y oír, de entender racionalmente el preámbulo de lo que vendrá. Y esto no por aquello de que el momento era «histórico». Todos los momentos son históricos, para bien y para mal.

Entender, porque a partir del 1º de enero de 2003, si hay «mudanza» en Brasil, puede llegar a abrirse un sendero de cambios en el continente.

Y estas son mis notas. Como apreciará el lector no coinciden con el «politólogo» o «experto» que calificó las primeras definiciones del discurso de Lula como «intrascendentes» y «llenas de lugares comunes». El lector juzgará.

Luiz Inácio dijo:

1) Habrá «mudanza» de modelos económico y social. Señaló que no estaba dispuesto a perder un solo minuto en la tarea; «no me perdonaría nunca desaprovechar el mandato que me ha sido dado por el pueblo brasileño».

2) Alertó que iba a abordar la tarea con «paciencia y coraje». Y pidió a quienes le llevaron al gobierno lo mismo «paciencia y coraje». Esto quiere decir para mí no atropellar y ser capaces de cumplir con la propuesta, pese a las dificultades, que no faltarán.

3) «Hay una larga caminata, y se empieza hoy». Todos los largos caminos «comienzan con los primeros pasos».

4) El centro, obviamente resaltado por todos los observadores, estuvo en la definición de su objetivo medular: «acabar con el hambre en Brasil». Lo que no he visto resaltar por los «observadores» son las cosas que históricamente ocurrieron en Brasil y que dan fundamento a ese objetivo medular. Luiz Inácio explicó: «En Brasil se dio la explosión productiva de la caña de azúcar y no se venció el hambre. En Brasil se asistió a la revolución del café y nos convertimos en el primer productor mundial, y no se venció el hambre. En Brasil se explotaron en forma espectacular los minerales y el oro, mas no se venció el hambre. Brasil se industrializó y está dentro de las diez primeras economías del mundo, pero no se venció el hambre. Brasil recuperó la democracia luego de una larga noche dictatorial, y no se venció el hambre». «Hay en Brasil más de cuarenta y cinco millones de pobres e indigentes». «No se puede tolerar más esta vergüenza».

5) Habrá reforma agraria. Y a la vez un compromiso con la producción, con aquellos que apuntando al crecimiento de Brasil hoy han convertido a Brasil en una potencia agrícola y pecuaria.

6) El desarrollo económico apuntará no sólo a producir más. También a crear empleo estable y de buen nivel para los jóvenes. Brasil es un país de gente joven. Ellos son otro de los objetivos del nuevo gobierno. Capacitarlos y darles país.

7) Habló el Presidente de las finanzas públicas. Y fue sobrio y claro. Habrá una «actuación cuidadosa». Lo que a mi entender quiere decir administración férrea y austera. Y mucha cautela.

8) Dijo del comercio internacional que Brasil empleará –que quiere decir usar» toda su capacidad de incidencia para que desaparezcan del comercio internacional los mecanismos proteccionistas y de subsidios que los países del norte utilizan para mantener una posición privilegiada.

9) Definió la política externa y dijo que en ella la prioridad será la región, el Mercosur, y su ampliación a América del Sur. Afirmó el deseo de acordar con otros espacios económicos del mundo. pero transparentemente dijo que se haría si «hay beneficios para todos». Esto se lo hemos dicho a nuestro país no una sino mil veces, pero aquí parece que sólo interesa la relación bilateral con EEUU.

10) Para llevar adelante estas propuestas definió como un instrumento clave el «pacto social», la búsqueda de un espacio regular de negociación y acuerdo con empresarios, productores y trabajadores, en el que el gobierno tendrá un lugar.

11) Finalmente, para mis notas, una cosa que me parece central en estos tiempos en la región, incluido ¡y cómo! el Uruguay. Lula dijo «Habrá un combate implacable a la corrupción. No a la cultura de la impunidad». Y agregó: «ser honesto no es sólo robar, y no dejar robar. Es además utilizar los recursos políticos sin derroche».

Confieso que regresé a Uruguay con una sola certeza. La de que la cosa va en serio. Que habrá obstáculos (algunos me los señalaron no brasileños no demasiado entusiastas con Lula) quién puede dudarlo. Regresé tranquilo porque creo que la gente del nuevo gobierno, sin demasiada alharaca tratará de cumplir y no inclinará la cerviz. No es poco y no es broma. *

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