Mentiras
Hay mentiras que, aun luego de descubiertas, uno advierte que han causado menos daño que bien. ¿Un ejemplo? Aquellos textos neoplatónicos que tuvieron una influencia casi apostólica a partir del siglo VI, atribuidos a Dionisio el Aeropagita, primer discípulo de San Pablo. Habían sido escritos en Siria por un desconocido, quien creyó que de ese modo iba a ser mejor escuchado. El fraude quedó en evidencia mucho después.
Fue una mentira piadosa que jugó un papel beneficioso en el desarrollo de la tradición cristiana occidental.
No es el caso de la mentira que ha venido propinándonos el gobierno, usando al Ministerio de Vivienda, sobre el dinero supuestamente destinado a resolver la crisis habitacional. Por ahora han desaparecido unos cien millones de dólares. Fueron generados por nuestros sueldos y jubilaciones. Esa plata permitiría hoy no sólo aliviar la falta de vivienda en los sectores de menores ingresos, sino dar un impulso fuerte a la decaída industria de la construcción.
Esta es la razón de la marcha de Fucvam a Maldonado.
En cuanto adónde ha ido a parar el dinero acerca del que se nos ha mentido hay dos hipótesis, ninguna de ellas tranquilizadora. Una afirma que se lo ha deglutido Rentas Generales, atroz bestia comilona, habituada a mordernos las entrañas. Otra da por cierto que fue dilapidado por anteriores administraciones. Creo que ambas son plausibles y, quizás, hayan obrado al unísono. Rentas Generales mastica todo lo que ve alrededor y el Ministerio de Vivienda, hasta hace poco, pagaba por los impresentables «núcleos habitacionales evolutivos» una cifra igual a la que cualquier empresa de la Costa de Oro cobra por una cabaña de ladrillo y madera de tres dormitorios y dos baños.
Si asimilamos al gobierno a la idea cartesiana de un dualismo puro dentro del hombre, dividido sólo en mente y cuerpo, tal vez hallemos la explicación a lo que ocurre.
El cuerpo del gobierno es enorme, glotón, insaciable, y su mente únicamente se dedica a consentirlo. ¿La conciencia? Yo qué sé. Se habrá ido con los cien palos verdes. *
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