Andamos algo distraídos
Hace un tiempo estábamos a favor del Virreinato del Río de la Plata y contra Brasil.
Al día siguiente, quizás apenas unos minutos después, estábamos contra la Unión Europea y a favor de la negociación bilateral con EEUU, porque nos permitiría, imitando el ejemplo de las gasolineras venezolanas, ¡abrir unas seis o siete mil carnicerías! en el país del norte.
Después nos enfervorizamos con Lula. Finalmente, ante la declaración conjunta de los presidentes de Argentina y Brasil proyectando el Mercosur, nos volvemos cautelosos. Señales adversas, contradictorias, sin duda.
Andamos a contramano de la historia, o en el mejor de los casos, algo distraídos, o ambas cosas. En definitiva: no tenemos POLITICA DE ESTADO en materia de integración.
Las élites que en la región nos han gobernado en las últimas décadas, han planteado el tema Mercosur como algo abstracto, que sucede en la estratosfera, poco difundido y alejado de la gente. Y el pueblo lo ve entonces como algo en donde se realizan complicadas negociaciones sobre tarifas, rebajas o subas arancelarias, arbitrajes, desgravaciones, arancel externo común, etc. Pero la integración regional es o debería ser, mucho más que eso.
Ahora nos dicen que el Mercosur fracasó, cuando en realidad lo que debería expresarse es el FRACASO DEL MODELO sobre el cual los diversos estados intentaron cimentar el proceso de integración.
Que no es otro que el modelo económico neoliberal aperturista y desregulador, que visualiza la integración como un modelo exclusivamente comercial y financiero, que aplica a rajatabla las recetas que los organismos financieros nos han impuesto, y que ha generado la mayor pobreza, concentración de la riqueza y exclusión social de que se tenga memoria.
En definitiva, lo que hoy nos sucede no es fruto de la casualidad. HAN SIDO OPCIONES DE NUESTROS GOBIERNOS.
Opciones que se sustentan en visiones meramente tecnocráticas, cuando no burocráticas, y que se basan en el lucro y la especulación desenfrenada.
Le Monde Diplomatique en español, edición enero/2003 expresa que no se puede explicar por qué los medios de comunicación no alertaron a tiempo sobre los efectos de la globalización neoliberal, y se pregunta cómo es posible que los economistas se equivoquen tanto durante tanto tiempo, y que siempre descubren un buen argumento para afirmar o explicar exactamente lo contrario a lo que venían afirmando desde siempre. ¿Se equivocan, mienten?
Lo que nos lleva de lleno a afirmar que, de una vez por todas, la POLITICA debe ser puesta al servicio de las demandas de la mayoría de nuestras poblaciones y no al servicio de la estabilidad de la especulación financiera y de los intereses del gran capital.
La Población Económicamente Activa del Mercosur anda por los noventa y cinco millones de trabajadores. ¡Apenas el 36% dispone de una situación regulada de trabajo!
A no extrañarse entonces si hay ocupaciones de tierra en Brasil y Paraguay, marchas, movilizaciones y/o piquetes en el Río de la Plata, etc.
¿Y nuestro país? Será en la región, o no será. ¿O acaso podemos creer que instalaremos algunos miles de carnicerías en EEUU, o nos va ir bien con el ALCA, negociando solos?
Claro. Para eso tenemos que dejar ser los enanos llorones del Mercosur.
¡Ah! Soplan vientos renovadores en la región. Queda para otra. *
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