Perspectivas políticas y mensaje para 2003
La oposición política al (des)gobierno reinante, incluyendo la casi totalidad de la sufrida y doliente población compatriota, tiene absolutamente claro un unánime diagnóstico sobre el grado de la gravedad de la crisis que afronta el «paisito»
Ideas tales como:
– que vivimos, por causas atribuibles al modelo aplicado implacablemente por este gobierno oligárquico y neoliberal, el año más difícil en la historia del país, pero, desgraciadamente, ni el último, ni el más crítico, pues no hemos «tocado fondo», batiendo en muchos aspectos graves y negativos, récords mundiales, propios del «Guinnes»;
– que la desesperanza cunde, principalmente en los jóvenes, expulsados por el inhumano sistema, originando un desequilibrio etario difícilmente subsanable;
– que el aparato productivo propio ha sido deliberadamente destruido, dejándonos a merced de las apetencias imperialistas;
– que ya nadie osa ni invertir ni puede ni quiere ahorrar en un país desquiciado, donde se ha dilapidado la proverbial garantía del Estado, y donde la nave gubernamental navega «al garete», de colisión en colisión;
– que la desocupación y la miseria se incrementan día a día, sin solución de continuidad, incorporando al núcleo de los desesperados a miles de compatriotas;
– que la crisis financiera y bancaria, catalizada desde la piratería de los Röhm, los Moon y los Peirano, ha dejado sumergidos en el azaroso piélago a depositantes, prestatarios y empleados, que viajaban con inconsciente calma hasta el momento, inadvertidamente, en la panza del peligroso Titanic, bajo el timón de un delirante y deliberadamente sordo, ciego e insensible capitán;
– que la parodia de la ruptura de la coalición, mantenida «Ã outrance» en el imperio de los brazos de yeso del Parlamento, muestra el cinismo como uno de los más destacados componentes de la conducta política de los dirigentes «tradicionales»;
– que como solución reiterativa, el compromiso de Batlle, ratificado en cada oportunidad, es de seguir pagando y pagando las exacciones a que nos someten los acreedores internacionales, sin importarle un comino que está mercantilizando la sangre y la vida de sus compatriotas;
– que toda la maquinaria productiva está paralizada y no aparece ningún elemento que presagie otra cosa que la profundización de la crisis.
Y como estas, miles de conclusiones de consenso en materia de diagnóstico, muchas de las cuales ya no se anima a desmentir ni el propio gobierno.
Pero el tema pasa por ver a qué perspectivas estamos enfrentados.
Y, por lo menos, se han establecido tres caminos posibles:
1- El sugerido por aquellos que, ilusos y/o inocentes, apelan aún a preguntar sobre los planes del gobierno para salir del atolladero, presumiendo inocentemente, que el gobierno no está conforme con los resultados de lo que está deliberadamente «construyendo» y los querría cambiar.
2- El sugerido, entre otros, por una mayoría regimentada en la cúpula mayoritaria del FA, por la cual hay que evitar obstaculizar, desestabilizar al gobierno, para que llegue «a feliz término» con el impotable argumento de que si a este gobierno le va mal, a la gente también le irá mal.
3- Una tercera posición establece que:
– la gente no aguanta más la presión del hambre, la miseria y la falta de trabajo y de posibilidades;
– no se puede apelar a que la vergüenza lo lleve a renunciar voluntariamente a un gobierno fundamentalista y agresivo en el cumplimiento de sus objetivos, que ha demostrado, por lo dicho, no tenerla;
– que el mensaje que deseamos difundir es el artiguista de siempre: «Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos».
Esto supone nada menos que llegar al ejercicio pleno de la soberanía que, como sabemos, radica en el pueblo.
Y si sus malos representantes nos han traicionado en el camino elegido, no queda otra que cambiarlos… cuanto antes.
«Porque la felicidad de los Pueblos no admite la menor demora».
– Porque una forma de inmolación suicida es la de esperar con los brazos cruzados que pase el tiempo hasta la próxima elección, y que los cambios nos vengan, como de regalo, de esta clase gobernante «tradicional», lo que resultaría igual que esperar que nos lluevan del cielo….
Contrariamente a lo que dice Ali Primera en Coquibacoa, la inocencia del Pueblo puede llegar a matarlo… Solo puede salvarlo su conciencia.
Este año 2003 puede ser decisivo, porque es ostensible, aun para cualquier ciego que lo quiera ver, que la cosa no da para más. La conciencia militante de la gente, que ya no puede esperar más, lo dirá, en su idioma.
La perspectiva de que «ellos» nos saquen de esta encrucijada, que ellos mismos crearon, para su beneficio, es una expectativa inocente, de esas que pueden llegar a matarnos.
Los planes que tienen son siniestros: seguir vendiendo lo poco que nos queda, inclusive hasta el colmo de querer ahora, privatizar el agua…; seguir acomodando a sus parientes y amigotes, y descargar el peso de las sucesivas crisis sobre los hombros del pueblo. Como sin duda significa la generalización del IVA. Un impuesto socialmente regresivo en que a los que menos tienen, se les exige contribuir con cada vez más.
Por un 2003 de consciente militancia decisoria, y por la asunción final del pueblo al gobierno y al poder, comprendiendo que los que hoy lo ejercen tienen intereses total y absolutamente encontrados y antagónicos con los nuestros. Ese es el mensaje. *
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