La renuencia en integrar los organismos de contralor
Si desde hace 150 años están prendidos de la teta, van a luchar hasta el final para no soltarla. Se trata de la clase política que han elegido algunos uruguayos, para vivir en esta democracia coloreada, con dos tonos bien definidos, los colorados y los blancos. A ellos les resulta preocupante que otro sector haya recibido mayor apoyo popular y por eso pierdan los lugares que han estado históricamente utilizando. Se fueron acostumbrando a ejercer sus voluntades y les resulta inquietante que se les vayan de las manos los controles administrativos y legales que se ejercen en materia de actividad electoral o de rendimientos de las cuentas que manipulan los organismos del Estado.
En Uruguay tenemos una sola Constitucion y está escrita en Español y sólo se la puede interpretar de una manera y por eso luego de cada eleccion nacional, los organismos de control se integran de acuerdo con el resultado del acto eleccionario.
Bien sabemos el resultado obtenido, donde asumió un Presidente del Partido Colorado luego de un balotaje apoyado por una cantidad de ilusionados compatriotas que se resignaron a integrar una efímera colectivad rosada, temiéndole a los progresistas que hasta se dijo, le iban a quitar las jubilaciones a los pasivos y por eso mismo han mantenido hasta el día de hoy a sus delegados, tanto electorales como técnico-financieros, desconociendo olímpicamente la proporcionalidad resultante en la última elección.
No se trata de meros ignorantes del régimen auténticamente democrático, por el contrario, se declaran sus máximos defensores en cada ocasión propicia a sus intereses, pero intencionalmente desconocedores de la aplicación leal y ética, del resultado de una competencia honesta y democrática.
Tendrían que haber sido los primeros en promover el cambio de autoridades en dos organismos de la importancia de la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas, sin embargo, se terminó el tercer año de la legislatura y no sólo se niegan, sino que además proponen nuevas fórmulas, imposibles de apoyar, debido a que se sugiere hacer participar a un partido que no intervino en la aludida elección.
Perder la mayoría de esos controles parecería que les fuera desestabilizador para sus intereses. No en vano todas las observaciones del Tribunal son reiteradas por los infractores y en la Corte se adoptan resoluciones casi siempre perjudiciales a los referendos populares o admitiendo que ministros creadores de la Ley de Seguridad Social, puedan emitir su voto sobre el tema en que están involucrados.
Ya es tiempo de que dejen de amamantarse de esa forma, nuestro pueblo no puede permitir que unos cuantos compatriotas se hayan aprovechado de los cargos públicos para los cuales fueron elegidos, sólo en beneficio personal, perjudicando intencionalmente el interés colectivo.
Aplicando la obediencia moral, cada uno de los partidos responsables deben acatar el resultado de la última elección y ordenar la nueva integración de los organismos de contralor público, de lo contrario no dejan de ser meros prometedores de engaños elctorales. *
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