Las firmas por Ancap
Haber llegado a las firmas necesarias para convocar un referéndum que habilite a la consulta ciudadana de una ley que pone en peligro la existencia de ANCAP es un éxito de la participación popular.
En estos tiempos donde se habla de la decadencia de la política y se la promueve, donde se fomenta el individualismo y el egoísmo, las 650.000 firmas recolectadas por decenas de miles de militantes anónimos son un mentís de la indiferencia de las masas y una reafirmación de una conciencia colectiva y democrática.
Empezar el año 2003 con esta buena noticia es una excelente señal.
Es la expresión de la democracia como acto de vida cotidiana y no simplemente del culto formal de las libertades.
Vale por lo que significa en defensa de una de las empresas estratégicas para un desarrollo autónomo y autosustentado pero también por el papel ciudadano de seres humanos activos que no delegan sus responsabilidades llamándose a retiro por cinco años.
Aquí no se trata de la maniobra de un partido político, sino de la conjunción de la sociedad civil con el apoyo de sectores políticos, en especial del Encuentro Progresista- Frente Amplio.
Cabe distinguir el rol del sindicato de los trabajadores petroleros Agrupación ANCAP que fue un motor de la Comisión de Defensa de ANCAP.
Diciembre fue un mes clave para el envión final y culminar la campaña de casi un año entero.
En lugar de pasar a las vacaciones de verano se puso el pie en el acelerador y recién después de llegar a las firmas ponerse a recibir el año nuevo.
Los trabajadores en lucha por una Política Energética del Estado, en pos de una alianza entre UTE, Ancap y Salto Grande en beneficio de los consumidores.
Planteando rebajar los impuestos a los combustibles a partir de la Reforma del Sistema Tributario.
La preocupación por la capacidad competitiva d e la empresa, significa mejorar la Refinería de la Teja en escala y calidad, en eficacia y eficiencia, para bajar precios y tener naftas sin plomo y gas-oil sin azufre.
Por un país Productivo y de Servicios las 650.000 firmas son un estímulo para mantener y transformar ANCAP, con baja de costos y de tarifas, sin descartar asociaciones pero que no afecten su existencia.
Pero también una clara reafirmación democrática del papel de las masas y de los ciudadanos, de los sindicatos y de los partidos políticos.
Sólo así la democracia vive encendida como la antorcha de la Refinería de La Teja. *
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