Zelmar nunca se fue del Frente
Hay orientales que parecen tener mala memoria. En cambio otros, hacen ingentes esfuerzos para adaptar hechos reales a una irrealidad que pretenden forzadamente construir, con base en apetencias personales, tratando de acoplarse convenientemente a las coyunturas del «oficialismo» frenteamplista.
Con el posible acuerdo entre el EP-FA y el NE, para formar una coalición electoral de tercer nivel, han resurgido algunos empolvados antecedentes históricos que algunos pretenden desempolvar, y al mismo tiempo maquillar, para que aparezcan edulcoradamente potables a «las nuevas mayorías a crearse por alianzas políticas para un futuro inmediato», (que le dicen…)
Sin otro ánimo que el de presentar el micromundo político, como rezaba el título de aquel viejo libro de geografía, «tal cual es», creemos conveniente, en honor a la memoria de algunas figuras ilustres y para el fiel conocimiento de la historia de algunos jóvenes que no la vivieron, hacer algunas puntualizaciones.
Cuando el Batallismo Fauliano, utilizando el rótulo de «Lista 99″ se fue del FA, dado que las ambiciones de algunos jóvenes y no tan jóvenes que rodeaban «al Hugo» decían que, según sus cálculos numéricos de origen electorero, les «quedaba chico» el FA, y sobre todo, aspiraban a seguir subiendo, por lo menos hasta llegar a ministros…, cualquiera fuese el precio a pagar, que tal es la insana motivación de la ambición desmedida, sólo un puñado de «valientes» se quedó en el FA salvaguardando el ideario zelmarista.
Muchos de éstos, optaron por la intemperie y el renunciamiento a cargos, del otro modo seguros, por privilegiar la defensa de sus ideas. Muchos de éstos, aun hoy se cobijan honrando desde el movimiento 20 de Mayo las ideas de Zelmar, del Zelmar fundador del FA.
Algunos de los que se fueron, tuvieron, incluso la poca prudencia y visión de futuro de utilizar argumentos poco felices y casi indecentes, tales como que «si Zelmar viviera, se hubiera ido del FA».
Claro que eran argumentos efectistas, para justificar, de alguna manera redituable el paso que dio el Batallismo Fauliano, previo a su pasaje al Partido Colorado.
En cuanto al Nuevo Espacio, luego del mal paso dado junto a Batalla y Cía, y de su posterior segunda escisión, nunca integró en los hechos visibles, que son los que importan, la izquierda real, sino que lo recordamos permanentemente acordando y votando con la coalición de gobierno. E incluso, sumándose a la campaña electoral salvaje contra Tabaré.
Claro que hoy el concepto de izquierda está tan desmonetizado, que cualquiera, por mera conveniencia electorera, se puede poner ese sayo, aunque le quede grande.
En cuanto a la política de alianzas que se intenta hoy en el FA, aun antes de haberlo discutido la masa soberana de frenteamplistas, requisito sine qua non, debemos recordar lo que pasa con el vino tinto, cuando se le agregan sucesivamente partes de un vino clarete, otro blanco y finalmente agua. Nos da una «vineta»ni chicha ni limonada.
Ya bastante tenemos con la socialdemocracia en que se intenta convertir, en los hechos, y luego de los últimos «virajes», Plenario mediante, el FA, y (cada vez) más ahora que siguiendo el modelo Lula, se percibe que se puede ganar haciéndole el «camelo» al electorado de centro. Con el peligro que ese compromiso conlleva, como muy bien lo señalara Pepe, al comentar en oportunidad del «viraje» de su grupo político, de quedar prisionero del votante, así buscado…
Pero después, a no quejarse. Aquí, sabemos que no hay lugar para un gobierno socialdemócrata, porque está probado que éste, para supervivir, necesita de una «torta grande», desde donde luego que los leones se repartieron la mayor parte, quede aún una tajada con que hacer «asistencialismo social» por parte del Estado.
Aquí, en el Urunohay 2002, ni torta tenemos, y mal podemos esperar a seguir repartiendo la miseria, ya que ni eso nos va a dejar la coalición de gobierno.
La gente le va a pedir al FA cambios de fondo. Y si no se visualizan rápidamente por lo menos, medidas claras, en las primeras de cambio, que muestren intenciones de cambios, esos votantes de clase media, van a ser los primeros en salir a los tres meses a incendiar el país. Porque seguro que no le van a tolerar a «la izquierda»(?) ni la mitad de lo que le toleraron a los rosados. Todo «aguamiento» del original vino tinto de la izquierda, pues, redundará en mayores posibilidades de fracaso para el tan esperado nuevo gobierno.
Y entonces, de llegarse a eso, habrá muerto la última esperanza para la gente.
Y eso es lo que debemos evitar a toda costa. *
(1) Vino «casero de segunda», obtenido como subproducto, con base en el orujo, agua y azúcar, como resultado secundario del proceso vinícola.
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