El ajuste de salarios públicos de enero

 

De acuerdo a la ley de ajustes de salarios públicos aprobada en 1997, el 1º de enero deben ajustarse los salarios.

Algunas advertencias que debemos recordar:

 

* De acuerdo a esta ley deberían haberse ajustado los salarios en agosto de 2002, pero el gobierno haciendo una interpretación a nuestro juicio incorrecta, dejó el ajuste para este enero.

* El ajuste involucra a todos los trabajadores públicos, ya que los de los entes tenían hasta hace un año convenio colectivo y cuando éste venció, el gobierno decidió no renovarlo.

* Independientemente de la inflación del año 2003, los trabajadores de la administración central llevaban acumulada una pérdida que, siendo variable de acuerdo a diferentes sectores, oscilaba ya en ese momento en un orden del 20%.

 

A todo esto hay que agregarle que el viernes 27 de diciembre, cuando faltaban cuatro días para el ajuste, en la comparecencia del equipo económico en el foro de ACDE, a pregunta del PIT-CNT, se dijo que aún no había pauta.

 

LA INFLACION ACUMULADA

Desde el 1º de enero de 2002, fecha del último ajuste, ha transcurrido una inflación del orden del 25%.

Y es necesario recordar que durante el año 2002, el único ajuste de salarios fue de 1,5% y que en mayo a través del ajuste fiscal, el impuesto a los sueldos aumentó 1,5% en promedio y por ende es posible afirmar que:

 

LOS SALARIOS PUBLICOS ESTAN CONGELADOS DESDE HACE UN AÑO Y POR TANTO HAN PERDIDO 25% DE PODER DE COMPRA EN EL AÑO 2003.

La gráfica 1 lo muestra claramente:

 

LA PROPUESTA SALARIAL

a) Los criterios.

* El ajuste de salarios debe contemplar la pérdida de poder de compra registrada en los salarios públicos durante el año 2002.

* En la medida en que la inflación aumentó de manera sustantiva y el gobierno no aplicó dicho aumento cuando correspondía en el mes de agosto, los recursos para hacer frente a dicho aumento se han incrementado en un contexto de caída de la recaudación. Por tanto, deben ajustarse los salarios siguiendo el criterio de priorizar los más sumergidos.

* Para la aplicación de lo anterior, el instrumento idóneo es el de ajustar a través de una partida fija aplicada por tramos, descendente con el aumento del salario y sin aumento a partir de cierto valor alto de salarios.

 

b) Los fundamentos.

i) La justicia.

En un momento de caída pronunciada de los salarios, las familias de menores ingresos ven afectadas sobremanera su calidad de vida, dado que sus menores ingresos en muchos casos le significan sacrificios en la propia alimentación. En cambio en los sectores de mayores ingresos (donde obviamente también existen problemas) los efectos probablemente no alcancen la capacidad misma de alimentación familiar.

El gráfico 2 nos muestra la situación de diferenciación salarial entre tres trabajadores antes y después de un ajuste salarial del tipo del planteado por la mesa sindical de entes.

Es decir, la brecha se reduce y se reducen por lo tanto las iniquidades preexistentes.

 

ii) El efecto reactivador.

Sin duda que, como ya lo hemos demostrado en diversas notas, la mejora de los salarios y el aumento de la inversión pública son, en lo inmediato, la única fuente de reactivación posible.

Pero sin lugar a dudas también el incremento importante de salarios en los niveles de ingresos inferiores, tiene mayor y más rápido efecto, debido a que, por el mismo fundamento de sus carencias de consumo, traslada inmediatamente dicha mejora al consumo de alimentos, al consumo de vestimenta, al pago de deudas, que le habilita a disponer de nuevas posibilidades de consumo.

En cambio en tramos altos de salario y en un contexto de incertidumbre como el actual, una parte de la mejora puede ahorrarse o trasladarse a la compra de moneda extranjera.

Por otra parte el riesgo de fuga de esa mejora hacia productos importados y por lo tanto su no efecto sobre la producción nacional, se ha reducido sustancialmente, dado que la devaluación dio mayor competitividad a la producción nacional.

Por lo tanto, creemos que el gobierno tiene, el 1º de enero, una nueva oportunidad (que se suma a las tantas que ya ha desperdiciado) para torcer el rumbo del país y destinar recursos a reactivar el consumo interno, el único que en lo inmediato puede operar como factor de dinamización y contribuir a mejorar la capacidad productiva de los exportadores y darles a éstos mayor capacidad de competir en los mercados externos al reducir sus costos de operación.

La mesa sindical coordinadora de entes entregó al Ministro de Economía una propuesta en esta filosofía, que preveía un aumento de 1.000 pesos en salarios de hasta diez mil, de 500 en salarios de hasta veinte mil y allí se topeaba. *

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