Turismo: ¿otra temporada a la uruguaya?

Se acerca el inicio de otra temporada de verano, y lamentablemente se siguen armando los paquetes a los ponchazos o sea a la uruguaya.

Los tempraneros fracasos de las temporadas anteriores no han servido de experiencia para que las autoridades y los privados se dieran cuenta que no es posible seguir improvisando en algo que es tan importante para el país como el armar una seria y contundente política turística, que asegure al Uruguay un flujo permanente de turistas durante todo el año y una corriente fluida de veraneantes para la temporada.

La crisis que provocará el magro resultado de la próxima temporada, quizá sirva para que, definitivamente, autoridades y privados trabajen en conjunto para elaborar una política turística y no de veraneo, pues muchos siguen con los viejos esquemas, confundiendo turismo con veraneo.

Es por esto que me permito discrepar con las últimas medidas promovidas desde el Ministerio de Turismo y anunciadas por el ministro Bordaberry, para tratar de ir paliando desde ya los malos resultados de una temporada que será corta y de malos resultados en lo económico para los operadores turísticos y los volátiles inversores de verano en nuestro país.

Es que liberar de peaje a los extranjeros que se trasladen en autos y «subsidisrlos» con unos litros de nafta, no es más que un parche en la gran colcha de retazos que es nuestra política turística, y desde mi punto de vista, será un nuevo fracaso elaborado por curiosos y voluntariosos, que además originará una serie de quejas por parte de los turistas extranjeros, por incumplimientos de nuestros operadores, que no están acostumbrados a correr por cuenta propia con esas «regalías»: recordemos el ofertón del año pasado del 2×3 y del turismóvil.

Es que si estos subsidios no van acompañados por una estrategia de mercado, en la cual se incentive a que el turista gaste y se crean nuevos productos turísticos, para la distracción y el buen aprovechamiento de la infraestructura inoperante de nuestros balnearios, puedo asegurar que entre el 10 y el 12 de enero de 2003 (y le pido al señor ministro y a los operadores que registren esta fecha), se estarán repitiendo los episodios de histerismo comercial, por parte de los operadores, que como hace varias temporadas, verán que esa es la fecha en la cual la temporada finaliza, no por sola responsabilidad del ministerio, sino también por los gerenciamientos mediocres de la actividad privada, que no previeron una actividad alternativa para la caída de la temporada después del maléfico 12 de enero.

Es así: en nuestro país, se hacen cursos de perfeccionamiento para mozos, cadetes, recepcionistas, etc., pero no para los niveles gerenciales, que por lo tanto no pueden elaborar actividades actualizadas para atraer a turistas. Definitivamente, Punta del Este y los demás balnearios, repito, deben crear, de todos los lugares y acontecimientos, «productos turísticos» que perduren y no sean actividades zafrales que sólo sirven para paliar las pérdidas de una mala temporada. A título de ejemplo, el ministerio debería integrar la isla Gorriti, al panorama nocturno de Punta del Este, iluminándola e instalando en ella un árbol de Navidad de importantes proporciones, y que el encendido de las luces de dicho árbol marque el inicio de la temporada de verano en nuestro país, en una jornada enmarcada por actos festivos en todos los lugares turísticos. Esto se debe convertir en una tradición en nuestro principal balneario, transformando simultáneamente la isla Gorriti en un centro turístico de elite, favoreciendo inversiones para la instalación de restaurantes y centros nocturnos de calidad, así como la construcción de un muelle acorde para el lugar y la facilidad de traslado a la isla de personas desde el continente.

Este es un solo ejemplo de cómo podemos transformar un lugar como la isla Gorriti, hasta hoy desaprovechada, en un «producto turístico» de gran envergadura, de la misma manera, podremos ir transformando y aprovechando toda nuestra infraestructura, que ahora, por falta de iniciativa permanece ociosa durante la mayor parte del año.

No podemos seguir sin conocer los caminos de nuestro país, al carecer todo el país de circuitos turísticos departamentales, regionales y nacionales.

Debemos crear en cada departamento un circuito turístico, transformando las diferentes atracciones de cada lugar en un producto turístico, para luego integrar ese circuito departamental, a un circuito regional, unificándolos finalmente en un circuito nacional. Entonces sí, todo aquel que lo desee podrá recorrer y disfrutar de todo lo nuestro con la facilidad de la información, pues no debemos olvidar que una de las bases del turismo es la imagen y la información.

Debemos lograr las bocas de salida en el exterior de nuestros paquetes turísticos, pues hoy lo estamos ofertando sin las necesarias bocas que nos aseguren una fluida salida de lo presentado.

Debemos apostar a la creatividad y a la efectividad de nuestros operadores y nuestras autoridades, no sólo pensando en la próxima temporada, sino en el Uruguay como destino turístico de todo el año y no en una parada de fin de semana veraniega. Y este año será más grave aun, pues debido al costo de los peajes y a la suba de la nafta, esa «parada de fin de semana» desaparecerá, ya que cualquier coche que haga diez kilómetros por litro, necesitará en esos dos rubros nada menos que $1.000 (mil pesos) para una ida y vuelta a Punta del Este, por lo que también mermarán los visitantes uruguayos de fin de semana, que en años anteriores por lo menos llenaban un poco el ojo de los operadores, numerólogos y visitantes con su presencia.

Y si no somos capaces de hacerlo, si no somos capaces de implantar en nuestro país sistemas que ya han tenido éxito en otros lugares, deberíamos ir pensando si no llego el momento de contratar un experto extranjero, que sepa del tema, y que bien pago, trabaje para ubicar a Uruguay en el mundo turístico como destino cierto.

Definitivamente, si no se gerencia la actividad turística de nuestro país, en lo público y en lo privado, con personas confiables y creíbles, con conocimiento real del tema, todos los años, a mediados de enero, se estarán repitiendo los reproches entre los operadores privados y las autoridades, por el fracaso de una nueva temporada.

Pasado el 12 de enero de 2003 continuaré esta nota, a la vista de los primeros resultados de la temporada. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje