Qué pena con Colombia

 

Designada en la segunda fase de una Misión de paz por la Alianza Estratégica para los Afroamericanos de la cual Mundo Afro íntegra fue organización convocante con el respaldo oficial de la Junta Departamental de Montevideo participé del 23 al 28 de noviembre de la Misión Política en Bogotá-Colombia.

No podemos menos que expresar un sentimiento de profunda preocupación y dar nuestro grito de alerta frente a la situación en la que están inmersos el pueblo colombiano en general y particularmente los afrocolombianos, los indígenas y campesinos, frente a un tema que determina situaciones donde la frontera entre la vida y la muerte es un hilo imperceptible que se rompe por el lado más delgado: aquellos sectores históricamente postergados, excluidos como son las poblaciones anteriormente mencionadas.

El núcleo crítico de esta problemática se encuentra en la situación de violación al derecho humanitario internacional y a los derechos humanos que sufren las personas que están sometidas al desplazamiento forzado interno actualmente calculado en más de 2.000.000 de personas siendo la segunda población más alta de desplazados del mundo. De una población de 40.000.000 esto implica de que cada 20 colombianos uno es desplazado, calculándose que sólo para la población de afrolombianos se trata de entre el 22 y el 25% (teniendo en cuenta que muchos de ellos no se inscriben en los registros por el temor a ser asesinados, secuestrados o incorporados a cualquiera de los grupos armados, lo que ellos llaman pasar a ser «objetivos militares».

La población civil es rehén de los diferentes grupos armados ya que el conflicto es causante del 90% de los desplazamientos sea por amenazas, amedrentamiento, reclutamiento forzado, ataques indiscriminados, masacres Indudablemente que en este conflicto convergen múltiples factores entre los que se cuentan los megaproyectos impulsados por capitales nacionales y extranjeros, ya que se instalan en tierras tradicional y ancestralmente ocupadas por los afrocolombianos, sobre todo en la zona del Pacífico que, dada su biodiversidad y riqueza, son las seleccionadas para proyectos macroeconómicos de importante y futura rentabilidad.

La población se encuentra en una situación de alta vulnerabilidad y expuesta absolutamente a los desmanes de los diferentes grupos armados. En esta población, los sectores más desprotegidos son las mujeres y los niños y niñas y jóvenes, que sufren las más brutales violaciones a sus derechos básicos (alimentación, salud, vivienda y educación); las mujeres son sometidas a abusos sexuales con la consecuencia de embarazos forzados; mientras niños y jóvenes son obligados a cumplir rol de informantes o reclutados involuntariamente.

Nuestro trabajo se enmarcó en la ratificación del diagnóstico realizado del 19 al 21 de junio por otro grupo de observadores de la comunidad internacional, que planteó una serie de recomendaciones hacia el Estado colombiano.

Transmitimos nuestra honda preocupación como parte de la comunidad internacional e instamos a los responsables del Gobierno a impulsar medidas de prevención que garanticen la seguridad de las poblaciones así como que la ayuda humanitaria alcance a dichas poblaciones rompiendo los cercos que impiden que la solidaridad alcance a quien más lo necesita (fundamentalmente alimentos y gasolina).

Hubo por parte de los organismos de gobierno el reconocimiento de una importante omisión por parte del Estado, que se atribuyó a la falta de recursos humanos y personales para la atención de las poblaciones en condición de desplazamiento.

Asimismo se reconoció la omisión en políticas diferenciales hacia las poblaciones afrocolombianas (cuando tienen el respaldo de la ley 70 o ley de comunidades Negras).

Se aseguró poner voluntad en comenzar a trabajar en esa línea sobre todo en lo que refiere al resguardo de militantes comunitarios quienes defienden y o gestionan la titularización de tierras individuales y colectivas, factor fundamental para la sobrevivencia de las comunidades afrocolombianas e indígenas.

En cuanto a nuestras responsabilidades asumimos: a) el compromiso de difundir dicha misión. b) Sensibilizar a la comunidad internacional a solidarizarse con Colombia. c) Monitorear que se garantice el cumplimiento de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario a través de organismos pertinentes.

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