La sustanciación de los acuerdos programáticos entre el Frente Amplio-Encuentro Progresista y el Nuevo Espacio, celebrada en la tarde de ayer en el Palacio Legislativo, contó con el marco de respaldos y el clima de entusiasmo que la ceremonia ameritaba.
El primero de los méritos que conlleva esta convocatoria para avanzar en la concertación programática entre ambas fuerzas es la elección del momento, es la sensatez de dar a los acuerdos el debido tiempo de gestación y maduración.
El proceso de construcción de acuerdos programáticos y de gobierno que se echa a andar conlleva la constatación que entre los distintos sectores polÃticos del progresismo han existido y podrán en el futuro existir tales o cuales divergencias, y que hay que habilitar los tiempos para avanzar sobre ellas, sin negarlas y sin atemorizarse ante ellas.
El segundo de los grandes méritos de estos acuerdos consiste, precisamente, en la actitud a asumir por los protagonistas ante los matices o divergencias que la vida polÃtica pueda colocar en el camino de las fuerzas que hoy acercan posiciones.
“No se trata, ha dicho el Presidente del Nuevo Espacio, Senador Rafael Michelini, de que nos diga a todo que sÔ y se postergue el examen de las distintas posiciones.
Esa actitud de reconocimiento y de legitimación de un proceso de debates y acercamientos programáticos va en estrecha correspondencia con un tercer aspecto destacable de las formulaciones realizadas en la histórica reunión del dÃa de ayer.
Nos referimos a la idea que el acuerdo entre los sectores progresistas y de izquierda es un incentivo destinado a servir de ejemplo para otros sectores progresistas.
La idea de un proceso que se inicia, que el acuerdo, cuando se concluya, no es un punto de llegada, la convocatoria abierta para que nuevas fuerzas se sumen a estos esfuerzos, muestra hasta qué punto las acciones de las fuerzas de izquierda están en consonancia con las necesidades perentorias de cambio que tiene el paÃs.
No son, como bien se expresó ayer, acuerdos de circunstancias. Tampoco tienen como objetivo un triunfo electoral que quizás ya estarÃa en condiciones de obtener el Frente Amplio con sus solas fuerzas.
Se trata, se enfatizó, de construir las mayorÃas que permitan transformar el paÃs en su riqueza, en su potencial y su diversidad.
“La acción polÃtica no es alquimia” , dijo en su alocución el doctor Tabaré Vázquez. Es un escarpado camino de estudio de la realidad del paÃs y de la construcción de acuerdos, “que serán patrimonio común de todos los que en el paÃs quieren los cambios”.
Puente tendido hacia otras fuerzas, nacionales o locales, grandes o chicas, de individuos o de agrupamientos, con o sin expresión legislativa, el acuerdo consagrado ayer marca un rumbo preciso.
El rumbo de poner el estado de emergencia nacional en el orden del dÃa de las acciones polÃticas de los partidos y de los individuos.
Convocar a los progresistas de todos los partidos y hacerlo con la consideración y la delicadeza polÃtica que corresponde.
Lejos, en el calendario, de los apremios electorales, con el tiempo necesario para procesar serenamente los acuerdos polÃticos, la iniciativa que se ha puesto a andar es la principal respuesta polÃtica positiva dada por la izquierda y el progresismo uruguayo ante la bancarrota a que nos conduce la lÃnea polÃtica hoy prevaleciente. *
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