Sólo atinan a aumentar la pobreza

Las declaraciones del economista Julio de Brun, anunciando un nuevo ajuste fiscal que se pondrá en marcha en los primeros meses del año, son más que claras.

Como en el país es imposible aplicar más impuestos sobre una economía que está en franco retroceso, se busca el subterfugio de siempre de achicar el Estado vía otro draconiano recorte salarial a los trabajadores dependientes. Y ello, según De Brun, para reducir el déficit fiscal a 300 millones de dólares, un poco más del 1,5% establecido como meta en las Cartas de Intención firmadas con el FMI.

Recordemos que hoy el déficit supera el 5%, aproximándose al 6%, por lo que su caída al 1,5, como anticipa De Brun, es otra lastimosa expresión de deseos cuya implementación, como siempre, la deberán pagar los trabajadores con menos poder de compra, los comerciantes sin ventas y más pauperizados, los industriales y productores agropecuarios, reducidos a un nivel de mínima subsistencia.

Si realmente esos entre 300 y 500 millones de dólares serán retirados de la plaza para ir acumulando una torta que posibilite hacer frente al vencimiento de la deuda externa, es evidente que el año que se inicia será peor y la tragedia que anuncia el doctor Ramón Díaz, se convertirá en una espantosa realidad.

Es elemental que el silencio que mantiene el gobierno en torno a sus planes para el año próximo es provocado por una falta de acuerdo con el FMI, que, además, debe estar redactando las bases del mismo. El ajuste que anuncia De Brun tiene una obvia vinculación con lo único que por el momento tiene en sus manos el gobierno, que es aumento salarial a los funcionarios públicos. En lugar de decidir el aumento por IPC como estaba establecido, se aplicará un porcentaje que quizás no supere el seis por ciento, por lo cual la pérdida salarial incrementará la caída del mercado interno y, por consiguiente, provocará otro crecimiento del déficit.

Quien recorra Montevideo y observe la cantidad de locales comerciales vacíos, podrá darse cuenta de la magnitud del proceso de empobrecimiento que los uruguayos padecemos, sin que el gobierno entienda que el camino debe ser el de la reactivación, no el de profundizar la recesión.

Por ello nuestro pesimismo sigue creciendo. ¿Cómo es posible que se piense que se podrá resistir otra medida, como la anunciada, que saque cientos de millones de dólares de la circulación, achicando aún más la masa monetaria? Hace largo tiempo que el circulante no es suficiente para atender las necesidades del conjunto de la economía.

Ahora el gobierno anuncia que la achicará aún más. *

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