Gianola, Oreja y la Internacional
Llaman la atención las reiteradas visitas sin causas trascendentes justificables de Mayor Oreja, mano derecha de Aznar, a nuestro pequeño Uruguay. Saquemos conclusiones aunque mal no sea por el viejo principio de «piensa mal y acertarás».
a) Hace poco tiempo, no más de un par de meses, el Honorable votó la mucho más original resolución de que el Partido Nacional concurriera como veedor a la Internacional Democristiana.
En buen romance, la primera vez en la historia que un partido nacionalista va a «vichar» inocentemente por dentro una internacional política.
La misma es presidida por el muy demócrata señor Aznar. O sea, el patrón de Oreja.
¡Qué casualidad!
b) Naturalmente, si voy a «ojear» en casa ajena, no es por mera curiosidad sino porque me «siento a gusto» y estoy llegando o llegué a acuerdos programáticos y quizás, hasta económicos, con los dueños de casa. El doctor Perogrullo –seguro estoy– piensa igual.
c) También es lógico y siguiendo la línea de pensamiento, la contraparte: que la democracia cristiana internacional quiera conocer «in situ» a los presuntos futuros adeptos ideológicos. No sea cosa que fueran nacionalistas principistas como los vascos de Ibarretxe o como también lo fue hace años el otro vasco llamado Manuel Oribe, y la internacional metería una «gata parida» dentro de filas. Es obvio que les asiste todo el derecho del mundo.
d) ¡Qué mejor y más imperial representante, que al igual que los inspectores de la ONU en Irak, venga Oreja a constatar la lealtad y transparencia del «acuerdo»!
e) Claro, son cosas «complejas» que deben vestirse con «visos y encajes adornadas con puntillas rococó» para justificar la «enormidad».
f) La excusa al respecto, traída de los pelos fue «condecorar» al ministro del Interior de la época, doctor Angel Ma. Gianola, por el gobierno español. Hombre de proficua y variada militancia en el Nacionalismo de muchos años. Comenzó su carrera política como candidato a diputado en la lista 41 del entonces legislador y posterior ministro Enrique Erro del Herrerismo.
De lo que digo, quedan testigos. Sin ir más lejos, pregúntesele al actual sendor Mujica, antiguo compañero de agrupación lista 41 con Gianola. Se recordará que cuando renunció Erro por «desavenencias» con el entonces consejero Nardone, y salió por la puerta grande haciendo honor a su nombre, don Angel entró «volando» por la ventana a ocupar presto el sillón del ministro saliente que lo había sacado diputado. No saco un punto ni agrego una coma. Históricamente cierto.
g) Se le condecora por los insucesos del Filtro, pero la verdad tragicómica de la época si hacemos memoria, no son los argumentos jurídicos esgrimidos hoy por el ex ministro y sus referencias nacionales o internacionales.
Por el contrario, la excusa esgrimida en el momento para cumplir con la exigencia imperial española de expulsar a los vascos, fue que Rosario Delgado Iriondo, megáfono mediante y en Euskera, había llamado al «levantamiento» bélico contra el estado oriental constituido. Sic. No podemos menos que ponderar la cultura y versación lingüística de Gianola y su policía que supieron al instante traducir al castellano la exposición «apátrida» en el complejo idioma eskaldun por el megáfono de la Flaca. ¡Genial! Una mención aparte merece el presidente del Honorable. Concurrió, expuso con sentidas palabras agradecidas el homenaje del representante imperial español, que como hombre de Aznar supongo es también demócrata cristiano internacional. El doctor Lacalle asegura tener ascendencia vasca. Y me consta. Si bien siempre publicita como primigenia su sangre judía, nos hubiese gustado verlo como herrerista, blanco y descendiente de vascos como nosotros, saludando al Lendakari Ibaretxe, nacionalista, demócrata y libertario del milenario pueblo y nación de alguno de sus ancestros. No fue. Prefirió abrazar al imperial Oreja.
Muchachos, si todas estas conclusiones fuesen ciertas, espero equivocarme, yo no soy demócrata cristiano, ni me «fumo» al Oreja y todo lo que representa. Ni este «refundado» moderno partido tiene nada que ver con el que fundara don Manuel. Soy nacionalista blanco y oribista. ¡Ayer! Como dicen los vascos. *
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