La basura, los dólares y 2004
Es indignante y da asco. El costo país ya no hay que ir a buscarlo solamente en los contratos de obra que ha realizado el Estado, sino también en algunos empresarios-magos que son capaces de transformar la basura en dólares.
Es claro que estoy hablando de esta reciente exportación de basura que se dijo era cuero y que nos costó a todos más de dos millones de dólares.
Ahora no sólo tenemos banqueros que por arte de magia vacían bancos y hacen volar los dólares de los ahorristas a islas lejanas, sino que además descubrimos que hay gente que monta empresas sin empleados, para vender agua sucia en lugar de pintura o basura en sustitución de cueros.
Se me puede decir que esto de la basura es otro golpe de efecto del doctor Jorge Batlle, en momentos en que las cuentas no le cierran. Puede ser, pero le voy a contestar en voz baja: me importa un carajo si eso es así.
Lo cierto es que en nuestro país hay un grupo de empresarios, surgidos de la nada, de esos que nunca tienen historia, que no sólo disfrutan de rebajar sistemáticamente los salarios de sus empleados, sino que además la gozan cuando defraudan al Estado. Son esos mismos, muchas veces, que pegan calcomanías en el vidrio trasero de sus autos reclamando que sea el Estado el que se ajuste o que, en medio de conversaciones estúpidas que condimentan con alguna grosería, siempre dicen que el país sería otro si no hubiera tantos funcionarios públicos.
Estos datos-basura que cada tanto salen a luz y que golpean a los uruguayos humildes que se debaten entre el hambre y comer salteado, agravan las perspectivas de futuro del país. No soy de los que creen que empresario sea sinónimo de ladrón, pero a la vez soy de los que creen que a este país le falta, sustancialmente, una clase capitalista burguesía diría el viejo Marx, entre otros- que le haga honor a ese calificativo. El país está reclamando buenos burgueses, señores empresarios, que de una buena vez por todas dejen de vivir de las gauchadas de los gobiernos de turno o de sus propios actos de magia.
Ante esto la izquierda y el progresismo van a tener que desarrollar políticas que permitan un desarrollo lo más sano posible de nuestro capitalismo, donde tendrá que surgir una clase empresarial moderna, nueva, éticamente distinta, pero que a la vez entienda que sólo se salva como clase social, si es capaz de salvar al conjunto de la sociedad. Para ello, los nuevos capitalistas uruguayos que tendrán que surgir, deberán tener conciencia ciudadana y sensibilidad democrática.
Los grupos de poder, los vividores de los grupos de poder, los chantapufes que pululan por estas tierras, tendrán que ser desplazados respetando siempre sus derechos como individuos- por una nueva correntada ciudadana, que contendrá a trabajadores, productores y empresarios de nuevo tipo.
Por todo eso insisto en cada lugar que puedo, en cada lugar en que me dejan y en cada lugar en que no me dejan, que este es el desafío de las nuevas mayorías que ganarán el gobierno en 2004.
Si un nuevo gobierno progresista no desarma pieza por pieza toda esta estructura de poder, donde hay gente de todo pelaje, no habrá ninguna posibilidad de refundar la patria. Y si no refundamos la patria, sólo nos quedaremos con un pedazo de tierra que alguna vez fue pueblo, fue nación, fue democracia, para pasar a ser un solar con balcón al mar de los mediocres, de los pistoleros y de los poderosos.
Por eso: 2004. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad