Evitemos el monopolio del trigo
Nos queremos referir a un problema muy serio, que es el actual ataque al trigo de un hongo llamado Fusarium. Las condiciones climáticas que se han producido en los últimos días –altas temperaturas y un alto índice de humedad– han traído como consecuencia que, salvo algunos casos aislados y excepcionales, la casi totalidad de los cultivos de trigo y también algunos de cebada se encuentren severamente afectados por el Fusarium, al igual a lo sucedido el año pasado, debido a la falta de medidas oficiales para evitar el desarrollo de la enfermedad en la presente zafra.
Esta toxina afecta a los seres vivos de manera diferente, dependiendo de la dieta, la edad o la duración, y produce en el ser humano desórdenes clínicos de diferente tipo. El Ministerio de Salud Pública ya ha expresado que va a realizar un control severo sobre todos los molinos para que se realice la mezcla adecuada de trigos a los efectos de que el Fusarium no afecte a los seres humanos.
Al día de hoy tenemos la siguiente situación. La zafra de trigo nacional está muy afectada por el Fusarium. El trigo que se importa de Argentina generalmente también lo está, en un valor muy superior al uno por mil, lo que dificulta la dilución. Asimismo, hay que tener en cuenta la relativa eficiencia de los métodos de limpieza para eliminar este hongo y además tenemos un sistema financiero inoperante, que hace imposible obtener cartas de crédito, inclusive con garantías reales, para hacer una importación masiva de trigo de países lejanos, a los pequeños y medianos molinos harineros.
La normativa –Salud Pública ya ha comunicado que llevará a cabo un severo control, como debe ser– permite un máximo porcentaje de este hongo de uno por millón en las harinas y en productos panificados, porque es necesario velar por el supremo interés, que es la salud de la población.
Ante este hecho, ¿qué se debe hacer? Entendemos que tal vez la única opción posible sea la importación desde el hemisferio norte de trigos totalmente libres de Fusarium, porque acá, en la región, van a estar afectados. Entonces se podrá diluir, mezclando esos trigos con los nacionales, de modo de ocasionar el menor perjuicio posible al productor local.
Por su extensión, gravedad y magnitud, este problema necesita una definición gubernamental a los efectos de ser afrontado, como sucedió con la fiebre aftosa. Por ello, consideramos que los trigos deben importarse a través del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, de la Corporación Nacional para el Desarrollo o de algún otro organismo vinculado con el Estado; deben ser depositados en los silos del Ministerio y vendidos a los industriales molineros. De esta manera podremos evitar lo que seguramente va a ocurrir: que este problema quede en la órbita privada y sea objeto de un monopolio, ya que, de acuerdo con la información que tenemos, solamente algún grupo financiero muy grande podrá hacer la importación de barcos completos de trigo en volumen de 20.000 o más toneladas. Entonces, habrá un solo importador y un solo comprador de trigo de los productores, y éstos tendrán que vender el suyo para ser mezclado a un único importador, lo que producirá una baja tremenda del precio.
Nosotros decimos que es el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca el que tiene la responsabilidad de evitar el monopolio del trigo que se va a producir en esta cosecha. Deben buscarse los mecanismos necesarios para importar trigo de Rusia, porque nosotros sabemos que existe una deuda muy importante de ese país con el Uruguay. Según hemos visto en la prensa, a raíz de las negociaciones realizadas se han traído 400 camiones para nuestras Fuerzas Armadas a cargo de esa deuda. Creemos que se podría hacer lo mismo con el trigo, ya que mediante esta modalidad de que el Estado lo importe y lo venda en pequeñas cantidades a todos los molinos pequeños y medianos vamos a evitar que exista una concentración en quien importa el trigo y lo mezcla, que podría ser solamente un gran capitalista, lo que ocasionaría un perjuicio enorme a los productores, que no tendrían un precio justo, y también a la población, porque ese grupo monopólico haría subir tremendamente el precio de todos los derivados de la harina.
Por lo tanto, hacemos responsable al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de encontrar una solución rápida para este problema de la mezcla del trigo y su comercialización en el mercado interno. *
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