Sacapuntas

¿Qué hago con esto?

Andar en ómnibus tiene, por estos días, un efecto revelador. Uno advierte a qué punto ha llegado el desempleo sin necesidad de recurrir a Estadística y Censo. Baja un vendedor y sube otro, sin solución de continuidad. ¡Y está difícil la vida!

Claro, con voluntad e ingenio se logran, a veces, las monedas que hacen falta. Si uno insiste suele haber premio, porque a cada rato pasa un ómnibus. Aunque, sin embargo, el verdadero secreto está en la mercadería.

Si un vendedor de pilas y encendedores no tiene suerte en algún viaje, no enloquece ni se exilia en el Tibet: mete sus cosas en un bolso y se dispone a insistir.

Si un vendedor de pañuelos descartables y cepillos de dientes pregona lo suyo pero nadie le compra, no se raja las venas con la uña del meñique: guarda sus cosas en un bolso y se dispone a insistir.

Si un vendedor de velas aromáticas y libros de meditación trascendental no obtiene la respuesta esperada, no va al sicólogo para hacer terapia gestáltica: guarda sus cosas en un bolso y se dispone a insistir.

Si un vendedor de revistas de crucigramas y lapiceras de cuatro colores baja del ómnibus sin una transacción, no corre hasta San Pancracio y se prosterna a orar en un llanto vivo: guarda sus cosas en un bolso y se dispone a insistir.

Y si un cantor ofrece su arte ambulatorio –guitarra, charango, flauta, tumbadoras o saxo en ristre– y nadie estira la mano generosa, no se desparrama por el suelo puteando como un poseso: guarda sus cosas, o se las cuelga, y se dispone a insistir.

Pero si quien está vendiendo ofrece caramelos o chocolatines, el asunto cambia: es que hay un plazo, vencido el cual la mercadería se pudrirá y el tipo tendrá que tirarla y más tarde averiguar si hay reposición o se dedica a otra cosa.

Ahí está el meollo. Luego de ese lapso no se puede insistir y todo se vuelve oscuro, negro, hediondo.

O sea, depende de lo que se quiera vender.

Entonces, yo digo: si no se halla rápidamente un comprador para el nuevo banco con el que el Estado no puede quedarse, ¿adónde carajo se lo podría meter el gobierno? *

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