La industria frigorífica en Canelones, reflejo de la realidad nacional

Aumento de la producción cárnica requiere ampliar los mercados

Siendo que no es novedosa la incidencia de la industria frigorífica en la estructura económica del Uruguay, las perspectivas de que el próximo año marque un nuevo récord en materia de exportaciones preocupa a los expertos, ya que ese potencial productivo requiere de la apertura de los mercados. En el departamento de Canelones, la mano de obra ocupada en la industria de la carne es de 4.430 personas, el 54,5% del total del país, dando una clara idea sobre su incidencia y estableciendo que su suerte es la de todo el sistema.

Ante la posibilidad de que el año 2003 sea de gran productividad para el sector –podría superar las 300.000 toneladas– se hace imperiosa la apertura de nuevos mercados, ya que el aumento de la producción sólo se sostiene con mayores flujos de exportación.

La industria frigorífica, de enorme peso económico e histórico en el departamento de Canelones, está ocupando hoy en día a 4.430 obreros, el 54.5% del total del país, al tiempo que en el período enero-noviembre, se realizó la faena del 48% del total de vacunos efectuada en todo el país, con 658.911 animales.

Para el experto Alfredo López, y a los efectos de prepararse adecuadamente para enfrentar la nueva situación, «hay que formar una Comisión que se ocupe de realizar la gestión de mercados». Sobre su viabilidad, López asegura que depende de voluntades políticas y el problema radica en la forma en cómo está operando el gobierno, el cual «parece estar en absoluta orfandad, no hay un trabajo de equipo consistente y desde hace tiempo los hechos están rebasando sus propias posibilidades ya que demuestra una muy lenta capacidad, sin ejecutividad».

Resulta claro entonces que se debería enfocar el esfuerzo tendiente a consumar lo que puede ser beneficioso para el país, en materia de mayor productividad y mayor exportación, ya que a criterio de López, «la viabilidad depende de las decisiones políticas que se adopten», estableciéndo además que nuestro país está «en posición de atacar a los mercados a los que aspiramos».

En ese sentido es necesario tener claro que para volver a los registros del año 2000, es necesaria la apertura de todos los mercados, incluidos los del circuito no aftósico, es decir, necesitamos volver a comercializar con los países del Nafta. «Ese es un tema que aún está pendiente, más allá de que desde hace meses se viene hablando de la reapertura del mercado canadiense, pero eso aún no se ha dado y nosotros creemos que esto no se va a solucionar hasta tanto no se logre la habilitación de los Estados Unidos, que es el país rector de la política de riesgo cero», establece López, agregando que «por ahí es donde hay que canalizar la gestión. Para que todo esto sea posible es necesario tener la mayor cantidad de bocas de salida». De lo contrario, se va a gestar un problema en lo que tiene que ver con los niveles de extracción y que seguramente tendrá gran repercusión en el sector productor, además de bajas en los precios y tendencia a la liquidación del stock.

El entorno regional

En cuanto a la situación de nuestros países vecinos, Alfredo López establece que se han mejorado las condiciones de competitividad, teniendo en cuenta el nivelamiento de los valores, fundamentalmente del ganado, área en la cual nuestro país estaba en una muy delicada situación. «En junio, el precio del ganado estaba en poco más de 30 centavos, ahora aumentó debido a la falta de ganado para cumplir con los requisitos de los mercados externos. Por esa vía nosotros mejoramos nuestra competitividad», aseguró el asesor, ya que con Brasil se está en un nivel similar en lo que se refiere al precio. Pero la competencia con el gigante norteño no deja de ser compleja. A su criterio, si hay un área en la cual no se puede hablar de integración es en la carne. Hace sólo tres años, Brasil exportaba la mitad de lo que exporta en este momento y esperan para el próximo año llegar al millón de toneladas, resultando claramente que la competencia se deberá dar en materia de calidad, no en volúmenes. Por otra parte, la caída registrada en el consumo interno se ubicó en el 40%, exigiendo al sector exportador la necesidad de expandir sus fronteras, a los efectos de evitar las consecuencias de una eventual contracción en su operativa. *

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