La renta básica: un derecho de la ciudadanía
La exclusión se traduce en quiebra del principio democrático de la ciudadanía, no se puede ejercer la ciudadanía de manera real, no se puede tener lo que los neoliberales llaman «La libertad de elegir» si se está excluido.
Todo esto sobre el que hemos insistido una y otra vez en nuestras columnas de LA REPUBLICA, nos llevó a reflexionar y poner en debate sin una postura rígida un tema que es debate sobre todo en Europa que es la renta básica.
Pero vayamos por partes
¿Qué es la renta básica?
Por Renta Básica entenderemos aquí un ingreso pagado por el Estado a todos los ciudadanos o residentes legales en su territorio, de forma individual e incondicional, e independientemente, por tanto, de su forma de convivencia, de sus demás fuentes de renta, y de su participación pasada o presente en el mercado de trabajo.
Así de claro. Un salario social para todo el mundo que lo demande. Sin requisitos previos. Un salario para todas las personas que lo soliciten por el mero hecho de ser ciudadano o ciudadana de un país.
Esta idea se ha transformado en polémica y se debate su bondad o no, se debate si es un subsidio temporario frente a las crisis o si es una fuente permanente de derechos de los ciudadanos. Es en esta última perspectiva que abordé la ponencia en el foro social y que quiero poner en debate a través de esta nota.1.
Sus Fundamentos
Las economías más poderosas generan muchísima riqueza y las no tan opulentas engendran menos, pero todas ocasionan abundancia de pobreza, por la regresiva distribución de la riqueza propia del sistema capitalista. Y ello es consecuencia, indirecta claro, de una opción social. Como lo son fabricar armas, subir las tasas de interés o asignar una partida de los Presupuestos Generales a la Defensa Nacional.
En otras palabras, si hemos creado un sistema económico y social que acumula riquezas y no es capaz de repartirlas por igual, es preciso que, en términos de justicia social, el sistema devuelva a todos los ciudadanos de forma equitativa una renta que iguale sus posibilidades y deseos. La Renta Básica quiere ser un derecho constitucional que garantice la existencia y la libertad como ejercicio ante la alienación y dominación económica.
La implantación de una Renta Básica Universal abriría el camino de la independencia económica a grandes sectores de población excluida. Se trata por tanto de arbitrar una garantía para que, quien no es libre económicamente, pueda ser ciudadano de primera. Es decir, lo que se propone es posibilitar un derecho a la existencia, no arbitrario y sujeto a la discrecionalidad del Estado o de un sector de funcionarios.
Finalmente digamos que si cada ciudadano nace con la carga de la desigualdad y con una deuda externa que no generó, es necesario que ese estado recompense a quienes nada tiene que ver con dicha desigualdad.
Las resistencias conceptuales al planteo.
La primera resistencia, la de orden ético-moral se plantea de la siguiente manera: ¿es que quien no quiera trabajar, tiene derecho a recibir una renta del Estado? ¿El Estado debe «mantener» a quien no quiera trabajar?
Claro que habría que aclarar que cuando desde instancias liberales se dice trabajar con mayúsculas, se piensa siempre en el trabajo por cuenta ajena o asalariado, olvidando u obviando otras formas de trabajo no asalariado y no reconocido. Es el caso del trabajo doméstico, el voluntario, el autónomo, el social o el político por nombrar sólo algunos. Y además ojo!!!!! Porque en nuestras sociedades hay gente que no precisa trabajar para vivir, ya que viven de las rentas acumuladas por sus riquezas. Lo que la Renta Básica hace es que todos los ciudadanos podrán elegir por igual su acceso al trabajo o no.
Ello además se fundamenta en el hecho de combatir la idea según la cual sólo debería tenerse acceso a los bienes y valores de la vida si previamente se ha sido capaz de colocar con éxito la propia fuerza de trabajo en el mercado y ello es moralmente inaceptable ¿por qué razón se supone que es justo reservar las posibilidades de consumo, la seguridad social y el reconocimiento social a aquellos que se han hecho valer en el mercado de trabajo?
Otra resistencia es que determinados trabajos quedaran sin realizar. Sin embargo existen distintas maneras de evitarlo. Una de estas sería el incentivo económico o profesional: pagar más por hacer aquellos trabajos menos agradables pero muy necesarios para la sociedad, otra es convertirlos en puerta de acceso para otras actividades y otra manera sería su conversión en un servicio comunitario obligatorio, igual que se hace con la participación como miembro de una mesa electoral.
Finalmente está el debate si lo que se debe garantizar es un ingreso (renta básica) o empleo para todos. No creo que sean incompatibles en la medida que las contraprestaciones de esta renta (como veremos más adelante) aseguran un trabajo social y por ende contribuyen igualmente a la integración social de los ciudadanos y ciudadanas.
Su financiamiento
Sólo queda ahora argumentar que es viable económicamente. Allí el fundamento apunta a la redistribución del gasto público, la creación de nuevos impuestos, la reconversión de determinados presupuestos de los sistemas de protección, un impuesto a la movilidad de los capitales (la tasa Tobin, o bien la suma de todas estas posibilidades.
La viabilidad económica de la RBC depende de la cantidad a pagar a cada ciudadano y de los recursos disponibles. Pensada tanto para países ricos como para países pobres, tendría en cuenta el umbral de pobreza de cada sociedad; (por ejemplo la mitad del salario mínimo vital y móvil definido como lo necesario para vivir dignamente).
Las contraprestaciones
El acceso a la renta básica es un derecho del ciudadano y por ello su prestación debe estar asociada a cumplir ciertas obligaciones, no necesariamente trabajo dependiente.
La idea del trabajo como contribución social, ampliándolo así hasta englobar el trabajo comunitario, el trabajo extramercantil, el trabajo autónomo; el trabajo social y político se fundamenta en que el trabajo es un elemento socio-humano además de un elemento económico
Por ende los ciudadanos reciben una Renta Básica para ejercer sus derechos ciudadanos y definen una canasta de obligaciones que, como contrapartida igualmente por ser ciudadanos deben cumplir.
Síntesis
La Renta Básica otorgaría libertad real a las personas para acceder al mercado de trabajo, sin verse forzadas a hacerlo en cualquier condición. Es decir no se verían como ahora sometidos a aceptar salarios de hambre, condiciones de trabajo indignas, imposibilidad de sindicalizarse y muchas otras cosas más. Permitiría también compatibilizar a lo largo del tiempo actividades diversas, todas ellas necesarias para el desarrollo personal y para la construcción de un orden social sano: el trabajo para el mercado, el trabajo social, la autoproducción, la formación, el activismo social y político, etc. Y permitiría, sobre todo, descubrir que nuestra obligación fundamental no es la de crear riqueza, sino la de crear sociedad.
Y la lucha por la renta básica, daría otra dimensión a las luchas obreras por la reducción de la jornada de trabajo que se transforma en la manifestación de una profunda «guerrilla cotidiana por la ocupación del tiempo» como sostiene Gaudemar, lucha en la que se enfrentan el objetivo empresarial de convertir el tiempo en capital y el objetivo obrero de rescatar tiempo para la libertad.
1 La idea nació en 1986 en la Universida
d Católica de Lovaina (Bélgica) y fue acreditada y firmada por los catedráticos Philippe Van Parijs y Robert van der Veen en la revista Theory and Society con un título un tanto atrevido: «Una vía capitalista al comunismo». *
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