El salario promedio bajó un 60%
Uruguay pasó de contar con uno de los mejores salarios en América Latina en 2001 a uno de los peores, según las cifras del trimestre julio-setiembre que proporciona el Instituto Nacional de Estadística, INE.
Es la devaluación del peso uruguayo la que nos ha jugado una mala pasada pero no es solamente atribuible a esa razón ya que debe agregársele que los salarios en lo que va del año no han tenido aumentos, es más, en muchos casos se han rebajado o recortado, o pesificado. Cualquierra de estos elementos operaron en contra del ranking latinoamericano de nuestro salario pero, además, debemos agregarle, tal vez como frutilla de la torta, el proceso inflacionario que se ha vivido en el país en el último semestre, lo cual coadyuvó a que deteriorara aun más el poder adquisitivo de los salarios.
Y eso significa que estamos de malas, pero bien en serio, porque en algunos países, como Argentina, se ha vivido un proceso similar pero con una significativa diferencia: los precios internos no subieron al mismo ritmo de la devaluación. La consecuencia de ello es que no sólo recibimos menos dólares a fin de mes sino que también al subir los precios domésticos podemos consumir menos, en definitiva, un claro deterioro de la calidad de vida.
Ello se refleja en las cifras de pobreza en el país. No es que la gente prefiera no cocinar y acudir a un merendero, es que no tiene dinero para adquirir alimentos.
El discriminado Interior
De las cifras que surgen del trabajo estadístico que realiza el INE surgen diferencias notables en las retribuciones entre los uruguayos del Interior y los capitalinos. Debe advertirse que lo que proporciona el INE es un ingreso medio mensual que incluye retribuciones en especie, propinas, dinero que eventualmente se reciba del exterior, el sueldo propiamente como tal, comisiones, viáticos y hasta cuota mutual cuando es pagada por el empleador.
De acuerdo con la encuesta correspondiente al trimestre julio-setiembre en Montevideo el salario promedio de un trabajador público es de $9.800, el de un empleado de la actividad privada alcanza a $7.400, el de un patrón a $22.170, quien trabaja por cuenta propia sin local (caso típico del ambulantismo) $3.800 y quiens sí cuentan con local (kioscos, butiques, etc.) $8.378.
Este amplio panorama arroja un promedio de $8.331.
En el Interior, son otros López. El empelado público gana $ 7.300, el privado $ 4.500, el patrón $15.300, los cuenta propias sin local llegan a $2.400 y los que disponen de local, $4.500. El promedio es de apenas $ 5.150.
El promedio entonces del salario nacional en pesos es de 6.600 y en dólares de 231.
Con respecto a los salarios en nuestro cabe una última consideración de futuro ya que no se habla de aumentos salariales y, es más, se está buscando «la vuelta» para que los obligatorios ajustes del año próximo para los públicos, no se ajusten al proceso inflacionario sino a las posibilidades y voluntad política del Estado y sus administradores.
La solución entonces, deberá pasar por un crecimiento económico fuerte en el país.
En América Latina
El sueldo promedio de los uruguayos cayó al penúltimo lugar, sólo superado por Argentina por un dólar. Lo que nos diferencia con ellos es el poder adquisitivo, en la vecina orilla no ha caído tanto al no haberse desatado un proceso inflacionario como el nuestro. Lo que debe llamar a reflexión es que los salarios en la región han descendido, abruptamente en el caso uruguayo y argentino, pero también lo han hecho en Brasil y en Chile, el paradigma al que todos aspiran imitar.
En el concierto latinoamericano, los sueldos de nuestro país estaban el año pasado en el segundo lugar del ranking, atraso cambiario mediante, y su caída estrepitosa ayudó a hacer caer el promedio de la región que se aleja más y más de Europa cuyo sueldo promedio ronda entre 1.500 y 2.000 dólares, según el país.
Quienes ascienden en la región son Perú y México, el primero pasa de 483 dólares en 2001 a 531 dólares en junio de 2002 lo cual le convierte en el primero de la región, y el segundo, que pasa también a un lugar destacado al ascender de 448 a 487 dólares.
Ventajas
Devaluación, inflación y rebajas salariales dejan a nuestro país con los salarios más bajos y esto, para buscarle lo positivo, otorga una ventaja competitiva importante tanto para posibles inversores del exterior (aunque en estos momentos la región no está recibiendo inversiones) sino también para las industrias vinculadas a la exportación (ya que mantienen sus ingresos en dólares según los precios internacionales, mientras que el componente salario, importante para sus costos, se ha devaluado en un 60%). También adquiere relieve esta realidad para las empresas que se dedican a abastecer el mercado interno, ya que las pone en mejores condiciones para competir con sus productos frente a las mercaderías importadas. *
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