Standard and Poor’s bajó calificación de deuda uruguaya
Esta rebaja en la calificación fue recibida en el gobierno «con sorpresa y desagrado» señalaron fuentes gubernamentales. El principal motivo de malestar fue que la calificadora decide bajar la calificación a escasos días de que el gobierno realice los anuncios sobre el futuro de la banca suspendida, que se espera repercutan favorablemente entre los inversores otorgando mayor tranquilidad y seguridad sobre el futuro del sistema financiero uruguayo.
Por otra parte, algunos bonos, sobre todo los de más corto vencimiento habían estado subiendo su cotización tanto en el mercado local como internacional lo que había llevado a que el riesgo país descendiera al entorno de los 1.800 puntos. Estos signos habían traído optimismo en la plaza y en el propio gobierno, todo lo cual podría retroceder rápidamente con esta calificación.
Las notas de la deuda a largo plazo en moneda local y extranjera fueron rebajadas de «B» a «B-» ( es decir, pasa a la calificación de deuda altamente especulativa) mientras que las del crédito en moneda local y extranjera de corto plazo pasaron de «B» a «C» (lo cual significa que las emisiones tienes perspectivas extremadamente malas de llegar a ser en algún momento una inversión confiable), dijo SP.
La reducción de las notas y la perspectiva negativa reflejan el mayor riesgo de que el ajuste fiscal planeado por el gobierno pueda ser inadecuado y que la confianza de los inversores podría ser erosionada aún más por la lentitud del Ejecutivo en alcanzar una resolución definitiva para los problemas de cuatro bancos privados suspendidos, dijo SP en un comunicado.
«Las presiones que preceden a las elecciones presidenciales en 2004 podrían complicar la implementación de un amplio ajuste fiscal en 2003, el mismo año en el que el gobierno probablemente tenga que regresar al mercado de capitales para obtener financiamiento», dijo la analista de SP Lisa Schineller.
«Mientras que el sistema financiero se ha estabilizado un tanto, la indecisión del gobierno a la hora de resolver problemas con los bancos suspendidos ha demorado desembolsos del acuerdo ‘stand-by’ (sujeto a condiciones) con el FMI por 2.800 millones de dólares, resaltando la dificultad de reconciliar las diferencias entre el ámbito local y el exterior», añadió.
«Uruguay está ingresando en un quinto año consecutivo de recesión, y las perspectivas de una fuerte recuperación en 2004 dependen del crecimiento en una región económicamente débil», observó Schineller. Las notas, añadió, podrían ser rebajadas nuevamente si se profundizan las presiones sobre el sistema financiero, si las fricciones políticas impiden el ajuste, o los balances fiscales se deterioran, lo que a su vez podría llevar a una suspensión de los préstamos de parte de entidades multilaterales. *
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