Los acreedores no aceptarán la propuesta y ahora plantean una renegociación

Manzanares solicita un año de gracia y cuatro más para pagar sus deudas

 

El pasivo financiero es del orden de los U$S 8.150.000 aproximadamente.

«Otros acreedores» ascienden a U$S 3.300.000, y el pasivo general es cercano a los U$S 18.000.000.

Fuentes de los proveedores consultadas por LA REPUBLICA indicaron que la propuesta es «inaceptable» ya que, devaluación mediante, terminarán cobrando «monedas» en 2007.

Anoche se realizó una reunión de los proveedores de Manzanares ocasión en que se ratificó que no se aceptaba el concordato tal como está planteado a la vez de plantearse dudas sobre el proceso por el cual se llegó a tan difícil situación.

Algunos de los concurrentes señalaron que semanas antes de presentar el recurso judicial habían aumentado sus pedidos de mercadería. Otros indicaron que una fuerte campaña publicitaria (que ya había insumido U$S 300 mil) les dio confianza para otorgarles más crédito, ya que ante tales movimientos, «parecía que todo andaba bien y no tan mal como terminó» .

Interventores

El expediente 113/02 se encuentra radicado en el Juzgado de Primera instancia de concursos de 2º Turno. Es aquel donde Manzanares SA solicita ser amparada bajo el recurso judicial del concordato.

Según consta en carátulas del expediente, el pasivo de Manzanares SA al 30 de setiembre alcanza a 485 millones de pesos (U$S 17 millones), teniendo la empresa activos por $ 436 millones (U$S 15 millones).

Manzanares presentó su solicitud de concordato el 6 de noviembre, identificándose en el ramo de «cadena de autoservicios, y supermercados, fabricación, elaboración y venta de mercaderías, materias primas y comestibles».

Como presidente de la sociedad anónima figura Manuel Pereira Rodríguez y como vicepresidente Manuel Rodríguez Loureiro. El control de la empresa había sido tomado por el denominado «grupo Pereira» vinculado a las carnicerías Don Paulino, en noviembre de 2000. En ese momento Manzanares corría peligro de quiebra.

La jueza interviniente en el caso, Cristina Crespo, designó como interventores a la Liga de Defensa Comercial (Lideco) y al ABNAmro Bank, institución financiera donde están radicadas las mayores deudas bancarias de la empresa. Lideco ya nombró a sus interventores (contadores Nelson Chicurel y Fernando Di Bello) los cuales se encuentran trabajando dentro de la empresa revisando los balances. Por otra parte el ABN aún no designó a su representante en la intervención.

El proceso de concordato recién se inició. Según el presidente de la Liga Comercial, Camilo Martínez, cuando dentro de una semanas se tenga la evaluación de la situación económica de la empresa, recién se sabrá si se acepta o no la propuesta de concordato, aunque en caso de ser aceptada, al misma tendrá que tener modificaciones.

Para que un concordato se procese, el 75% de los acreedores que poseen los pasivos sin garantía real, deben de aceptarlo.

Pérdidas

Diversas fuentes comerciales consultadas por LA REPUBLICA coincidieron en que la empresa deberá hacer una «brutal» reestructura para poder seguir funcionando. Hay un dato que es por demás significativo y que muestra la situación: el 90% de la facturación de la empresa es realizada por 32 de las 52 sucursales. O sea, hay 20 locales que están prácticamente funcionado a pérdida.

Por otro lado, su presentación a concordato la llevó a que hoy día tenga el crédito casi en cero. Esto hace que el flujo de caja diario esté destinado al funcionamiento y a las compras de mercadería que debe pagar al contado.

Bajo estas circunstancias no es de descartar que se plantee un cierre de sucursales a la brevedad, lo que afectaría a parte de la plantilla de sus mil empleados.

En este contexto, Lideo recibió a la directiva de la Cámara de la Industria de Alimentos Envasados. Según se informó desde la liga, se coincidió «en la inquietud respecto de la problemática de Manzanares SA visto además desde la óptica mayor de preocupación lógica por la salud actual del canal de distribución minorista. Desde ese punto de vista, coincidimos en la apreciación de los diferentes cambios que se han producido en el escenario de la distribución detallista en los últimos meses, en la preocupación por la observable caída de los niveles de facturación y el cambio en los hábitos de consumo profundamente influidos por la recesión, así como las estrategias de diversificación de riesgos». *

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