ANALISIS ECONOMICO

En América Latina soplan vientos de cambio

 

Los años 80 y 90 fueron los del aplastante triunfo del consenso de Washington, la vigencia del llamado pensamiento único que se introdujo bien dentro de nuestras sociedades y promulgó la idea de que ese (el del consenso) era el único camino para el desarrollo económico.

Ese consenso que en síntesis proponía:

* Apertura comercial irrestricta para nuestras economías

* Retiro del Estado de la regulación económica

* Privatización de las empresas públicas

* Libre movilidad de capitales productivos y financieros.

 

Los años 90 fueron los de la aplicación masiva de estos planes en los países dependientes como los nuestros, como los de Asia o el norte de Africa.

Los resultados están a la vista:

* Aumento del desempleo estructural

* Aumento de la pobreza

* Destrucción del aparato productivo nacional en manos nacionales y progresiva extranjerización del resto.

* Concentración del capital

 

A fines de los 90, los EEUU y las grandes corporaciones transnacionales pretenden consolidar estas relaciones económicas que emergieron del consenso de Washington, a través de tres estrategias entrelazadas como son

 

* El Area de Libre Comercio de las Américas, es decir el ALCA, que incluye libre comercio y sobre todo libre movilidad de capitales. El ALCA a su vez se va completando con estrategias parciales como el Nafta, el Plan Puebla Panamá o los acuerdos bilaterales de EEUU con Chile o ahora con Uruguay. Es la estrategia de dependencia comercial y productiva del imperialismo.

* La deuda externa que se ha transformado en un factor de ahorcamiento de las economías dependientes y que por la vía de los acuerdos para repagarla se condicionan las políticas económicas antes descriptas (privatizaciones, desregulaciones, etc.). Es la estrategia de dependencia financiera y política del imperialismo.

* Las acciones militares como el Plan Colombia o las decenas de bases militares norteamericanas en especial en las áreas petroleras o de biodiversidad, clave para su dominio. Es la estrategia político militar del imperialismo.

 

Otros consensos

Pero frente a estas estrategias y dados los nefastos resultados que antes describimos en las economías dependientes como la de Uruguay, la de Argentina, la de México, la de los países andinos, la de Tailandia, etc., etc., van surgiendo alternativas que muestran otros consensos y otras visiones del mundo.

Y ese proceso de conformación de un nuevo consenso se gesta desde el sistema político, desde los movimientos sociales y sindicales y desde la ciudadanía misma.

Desde el sistema político basta tomar en consideración las propuestas del emergente gobierno del PT en Brasil, en el cual es clara su posición de enfrentamiento al ALCA y de fortalecimiento de la integración latinoamericana, en especial desde el Mercosur. El mismo programa de gobierno que propone medidas de redistribución del ingreso y apoyo a la demanda interna y al empresariado productivo nacional.

En ese mismo sistema político se ubica el gobierno venezolano que en la última reunión del ALCA manifestó su gran preocupación por los efectos negativos de este tratado y al mismo tiempo que exigió que los acuerdos, hoy secretos, sean publicados en todos los países, solicitó se postergue hasta 2010 su instrumentación e informó que en su país el tema se decidirá por plebiscito como debiera ser en todos los países.

Y esperaremos a ver qué sucede en Ecuador donde el posible ganador, Lucio Gutiérrez, tiene como apoyo fundamental el grupo Pachacutik, representante de la comunidad indígena.

A esto hay que sumarle lo que todos conocemos que es el peso sustantivo de nuestro Frente Amplio y sus reales posibilidades de obtener el gobierno en 2004 y el crecimiento en Argentina de figuras como Carrió o Luis Zamora, claramente enfrentados con la lógica menemista de los 90.

Pero no sólo ni mayoritariamente las alternativas surgen del sistema político.

La ciudadanía, lo que ahora se llama la sociedad civil, ha dado muestras de organización y de enfrentamiento al neoliberalismo de todo tipo. Los foros sociales (dos mundiales, uno europeo, y decenas en países como el que haremos en Uruguay del 15 al 17 de noviembre) son respuestas claras y contundentes al consenso de Washington, a tal punto que ya se anda hablando del CONSENSO DE PORTO ALEGRE.

 

Cambios profundos

Y a pesar de la escasa información que los grandes medios dan sobre estos movimientos, ellos existen y juntan miles y miles de personas y sobre todo miles y miles de ideas para establecer una nueva sociedad más justa y solidaria. Pero al mismo tiempo actúan, como el movimiento de defensa del agua y la vida de Cochabamba que obligó al gobierno de Bolivia, luego de la llamada guerra del agua, rescindir el contrato con la transnacional de EEUU y Holanda a la que había concedido el servicio del agua en esa ciudad.

En esa misma línea fue la votación impulsada por la CUT de Brasil y el movimiento de los Sin Tierra (MST) que en un plebiscito voluntario juntó 10 millones de adhesiones contra el ALCA y una base militar norteamericana en el nordeste de Brasil (casualmente zona petrolera).

En esa misma línea estuvo el movimiento indígena ecuatoriano de 2000, la rebelión zapatista permanente o las miles de organizaciones sociales que enfrentan con claridad al neoliberalismo imperialista.

No podemos dejar de recordar la gran movilización social del Uruguay, desde la marcha a Punta del Este de enero, las movilizaciones de los cooperativistas de vivienda, las marchas de la concertación para el crecimiento, los movimientos de ahorristas y deudores y/o las ocupaciones estudiantiles.

POR TODO LO ANTERIOR ES QUE ESTAMOS CONVENCIDOS DE QUE SE NOS AVECINA UNA EPOCA DE CAMBIOS PROFUNDOS, SURGIDOS DESDE LA PROPIA SOCIEDAD, ORGANIZADOS CON VISION INTERNACIONAL, CON PROGRAMAS ECONOMICOS Y SOCIALES PROFUNDOS Y CON LA CERTEZA DE QUE CON LA LUCHA Y LA UNIDAD DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y DE LOS PARTIDOS POLITICOS ENFRENTADOS AL NEOLIBERALISMO EL CAMBIO ES POSIBLE.

Algunos preguntarán al terminar de leer esta nota por qué la escribí en la columna de economía.

La respuesta es clara: en diversas notas he venido planteando aspectos de la construcción del modelo alternativo y con esta nota quiero reforzar la ideas (que varias veces he manifestado) de que no hay construcción de alternativas verdaderas de cambio sin movilización social y sin unidad internacional. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje