El consultor Alfredo López analiza el triunfo de Lula y sus consecuencias en el mercado cárnico

"La carne ha sido un factor de desintegración dentro del Mercosur"

En un reportaje con LA REPUBLICA, López analizó el triunfo de Lula en Brasil y no cree que habrá cambios en su política comercial hacia el exterior. Por otra parte considera que la carne, producto exportado desde Brasil, Argentina y Uruguay ha sido un factor de desunión dentro del Mercosur, ya que los países socios son competidores en los mercados externos.

–¿Cómo podría la elección de Lula en Brasil auspiciar una concertación regional que promueva una estrategia comercial de bloque frente a los mercados de la extrarregión?

–Siempre existe una brecha entre lo ideal y lo real. Brasil es una potencia mundial en materia cárnica y hasta ahora su estrategia no ha pasado por negociar y concertar con sus socios del Mercosur ningún plan de acción para abrir y penetrar mercados que beneficien en conjunto a la región.

A partir de enero de 1999 Brasil le dio un gran impulso a sus exportaciones de carnes con la devaluación de su moneda, despegóndose notoriamente del resto de la región.

–¿Cuáles son las perspectivas de producción de Brasil para este año?

–Este año Brasil prevé una producción de 7.14 millones de toneladas de carne vacuna y de 7.39 millones para 2003. En materia de exportaciones en 2001 comercializó 648.000 toneladas, para 2002 se pronostican embarques por 838.000 toneladas y para 2003 se proyecta alcanzar las 922.000 toneladas. Quiere decir que el grado de competitividad que ha logrado Brasil con sus carnes es impresionante y esa tendencia continuará más allá de la reaparición de Argentina en los mercados.

En consecuencia la pregunta que hay que hacerse es la siguiente: si todo le va bien, ¿cuál sería la razón para cambiar la estrategia?

Tampoco hay que olvidarse que Brasil opera con estrategias que abarcan a su tejido económico y de Itamaratí con proyecciones de mediano y largo plazo, es decir con una concepción y potencialidad que nosotros no tenemos.

–Lula ha enfatizado su apoyo al Mercosur, ¿podría en consecuencia esperarse el agregado de un matiz que acerque a esa gran potencia sudamericana, en este caso, a sus socios de la región?

–Siempre he razonado que lamentablemente si hay en el Mercosur un tema que históricamente ha mostrado la desintegración e individualidad propia de cada país, es el de la carne.

Somos países socios con escalas diferentes, productores y exportadores netos, afectados durante muchos años por la aftosa y condenados a vender en ese circuito de mercados, con la excepción que tuvo Uruguay entre 1996 y 2000, mantuvimos incluso mercados ganaderos encerrados dentro de fronteras pero con experiencias de fluidez del contrabando en diferentes épocas; hemos competido y seguimos compitiendo como países entre nosotros mismos en idénticos mercados, hemos experimentado regulaciones de todo tipo en el ámbito de los complejos cárnicos en cada país, es decir, nos asocia por así decirlo una cultura individual y no precisamente de concertación, por lo que podría insinuar un sentimiento o deseo de concertación o de coordinación de políticas, en principio comerciales, pero eso no ha de ser fácil sino más bien pensar que existe un fuerte peso de la historia que nos condiciona.

Agregaría que hoy no tenemos más remedio que elaborar políticas sanitarias en el ámbito regional para no perder mercados, pero eso es algo distinto a proyectar un comercio internacional de la carne en forma común.

–Como resultado precisamente de los antecedentes ¿ve difícil una concertación regional, o sea un cambio donde indiscutiblemente Brasil lidere y contribuya a elaborar políticas regionales frente a terceros mercados?

–Sinceramente no lo veo. Es más, me pregunto si aún esa hipótesis es viable o aconsejable para nuestro caso. Tenemos escalas dispares en materia productiva, considero que debemos manejarnos con desafíos propios y no ajenos, tenemos que trabajar en una estrategia de diferenciación en los negocios del commodity que representa la carne en el mundo, hay que operar con nuestras experiencias, no podemos competir con volúmenes sino con calidad, administrar y captar inversiones a favor de la producción, la industrialización y la tecnología en materia de carnes, abrir mercados, etc.. Me inclino a razonar nuestra estrategia por ese lado, más que vincularla a la eventualidad de posibles cambios que opere una sustitución de gobierno en Brasil más allá de las expectativas que pueda generar para muchos sectores. *

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