En ambas situaciones fueron empresas integrantes del mismo conglomerado

Consultora que propone megabanco fracasó con esa solución en Ecuador

ING Consulting es el nombre de la consultora holandesa contratada en Uruguay, empresa que forma parte del ING Group, un conglomerado de muchas empresas de servicios financieros, entre ellas ING Baring que fue la que operó en Ecuador en 1999.

Además de conformar el mismo grupo, también es la misma persona la que firmó el contrato con el gobierno de Ecuador cuando se generó un crac bancario: Gilberto Calderón es el mismo que negoció a nombre de ING Consulting en nuestro país, según señalaron fuentes bancarias.

Cuando en 1999 se generó una gran crisis financiera en Ecuador que culminó con la dolarización de su economía, en febrero de ese año fue contratada la ING Baring para elaborar un informe de venta de Filanbanco, uno de los bancos más importantes que se encontraba en serias dificultades.

Poco después, según dan cuenta las crónicas de los periódicos ecuatorianos, la consultora logró firmar un contrato de coadministración de la empresa hasta su venta, que corría por cuenta de ella. Se firmaron entonces dos contratos el 12 de febrero del 99, uno de asesoría técnica y valoración y otro de comercialización y venta, ambos firmados por Gilberto Calderón. También tenían a su cargo la definición de la estrategia de negocios.

A instancias de la consultora se fueron generando procesos de fusión de otras entidades a Filanbanco y comenzó un largo proceso de venta donde se empezó a mencionar nombres de numerosas instituciones de prestigio internacional como posibles compradoras.

Luego de seguirse todos los pasos aconsejados por la consultora, y a dos años y medio de los problemas originales, se aceptó públicamente el fracaso de la iniciativa y el gobierno optó por el cierre de la institución fusionada.

El matutino Hoy editorializó el 15 de octubre de 2001: «No podemos dejar de anotar lo tortuoso del operativo Filanbanco, así como el sinuoso control y asesoramiento legal que sobre el tema se ha hecho».

La consultora holandesa fue contratada para estudiar la situación de los bancos suspendidos y si fuera necesario fusionar, para administrar el nuevo banco: llegó a la conclusión de que había que fusionar.

Lo que resulta muy curioso es que el BCU no estuviera al tanto de este pasado poco feliz de la consultora holandesa y que el servicio exterior uruguayo que estuvo asignado a Ecuador en aquellos momentos tampoco informara nada a las autoridades. *

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