Proponen nuevo sistema para manejar la deuda externa
En el marco de la Conferencia «Un proceso justo y transparente del problema de la deuda externa», coorganizado por la Cámara de Representantes y la Fundación alemana Friedrich Ebert, el Dr. Morazán, hondureño que trabaja en el Instituto Sudwind de Alemania, comenzó afirmando que todas las operaciones de rescate realizadas por el FMI en los últimos años, «han sido encaminadas a proteger los intereses de los tenedores de bonos y a restablecer la situación de solvencia de los deudores soberanos por medio de condonaciones de deudas», lo que «significa superar las crisis a costa de los deudores».
Las consideraciones del especialista cobran especial importancia en atención al futuro complicado que se avecina para el país a partir de 2003 en relación a los vencimientos de la deuda externa.
Morazán planteó una posible salida a la situación de falta de fondos para honrar los compromisos con la introducción de un proceso internacional de arbitraje de insolvencia que sea justo y transparente, de manera que se pueda establecer una regulación de las relaciones entre deudores y acreedores por medio de una instancia neutral, «tomando en consideración las necesidades básicas del deudor y su soberanía nacional».
Lo interesante del análisis que se ha venido procesando en los últimos años es que la vicepresidenta del FMI Anne Krueger, propuso la creación de un mecanismo de reducción de la deuda soberana, lo que ha concluido en que «casi todas las objeciones que ponía el Fondo contra el establecimiento de un proceso internacional de insolvencia han sido eliminadas».
En realidad no se está proponiendo nada nuevo sino internacionalizar experiencias nacionales. En Alemania, el principio que guía a esta política es la satisfacción de los intereses de los acreedores, en Francia, mantener la mayor cantidad posible de puestos de trabajo y en Estados Unidos es el «fresh start», es decir, la posibilidad de un nuevo comienzo para el deudor.
Con la existencia de un proceso internacional de arbitraje, la población afectada por el endeudamiento externo, podría hacerse representar por sus organizaciones sociales: sindicatos, asociaciones campesinas, ONG, organizaciones de mujeres y ambientalistas, etc. las que podrían exponer los efectos negativos que podría provocar el dedicar grandes recursos financieros del país al pago de las obligaciones internacionales.
Según Morazán, los árbitros «estarían obligados a considerar que al final del proceso se deberá resguardar la dignidad humana de los afectados, especialmente de los sectores más vulnerables de la población del país deudor.
Una de las grandes ventajas que a su criterio tiene este método es que «solamente así se permitiría evitar la aplicación de medidas ortodoxas de reestructuración económica» que son las que se han venido aplicando hasta el momento y han dado resultados sumamente negativos.
El técnico sostiene, dándolo como argumentó que ratifica su fundamentación que «no ha sido casual que hasta la fecha las negociaciones con el FMI y el Banco Mundial hayan tenido lugar a puertas cerradas, sin ninguna transparencia y generalmente contra la voluntad de gobiernos y poblaciones». *
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