Tráfico de granos

Fraude en Argentina pasa por Uruguay

La Dirección General Impositiva de Argentina, cursó a través de la Cancillería de ese país, oficios diplomáticos a Uruguay, solicitando información sobre embarques de granos. Nuestro país y Bahamas, estarían siendo utilizados como puertos intermedios en «la mayor maniobra de evasión tributaria» que se estaría verificando en la nación vecina. La subfacturación de estas exportaciones alcanzaría en los primeros seis meses de 2002, a los 1.000 millones de dólares.

Las más poderosas multinacionales que operan en el país «granero del mundo», están siendo investigadas por la DGI acerca de las «triangulaciones» en los cereales exportados que les permiten evadir al fisco.

El titular de la DGI, Horacio Castagnola, confirmó la investigación, al tiempo de asegurar que el organismo que preside cursó a través de la Cancillería, oficios a Uruguay y Bahamas, los dos países en primera instancia involucrados en las irregularidades.

Del grupo de compañías que actúan en Argentina, internacionalmente conocidas como el «club de las cerealeras», tres han sido focalizadas por las inspecciones argentinas. De esta terna, la empresa de mayor envergadura  Cargill Argentina  es la investigada por su conexión uruguaya. La norteamericana Cargill, que lidera mundialmente la comercialización de granos, ya fue denunciada penalmente por la DGI argentina, por el delito de «evasión agravada», en tanto se descubrieron facturas adulteradas con el fin de multiplicar los reintegros por IVA.

Granos vía Uruguay

Los oficios diplomáticos enviados a la Cancillería uruguaya, buscan esclarecer los embarques de «triangulación» que habrían ahorrado millones de dólares a las empresas investigadas.

El mecanismo consiste en registrar ventas entre empresas de igual matriz con otros destinos, subfacturando la primera venta e incrementando la segunda a efectos de eludir impuestos en el puerto de origen.

A título de ejemplo: Cargill Argentina, habría vendido granos a Cargill Uruguay a un precio ficticio de 100. Al mismo tiempo, Cargill Uruguay revendía la misma partida de grano a Brasil, a 130, su verdadero valor en el mercado internacional. Similar procedimiento se habría empleado con Bahamas, el otro país intermediario donde se investiga.

El director de la DGI argentina dijo tener «certezas» de que los embarques de granos se efectúan directamente a su destino final y que las ventas a puertos intermedios  Montevideo y Nassau  fueron, en realidad, meros trámites burocráticos entre filiales. Las maniobras de subfacturación estarían permitiendo además, a las multinacionales, una doble evasión: por un lado el pago de menos retenciones, el 20 por ciento sobre el valor de lo exportado. A ello, se añade un pago de menos impuesto a las ganancias, en beneficio de las filiales intermediarias.

En la prensa argentina

El matutino bonaerense Página/12, que lidera la investigación periodística del tema en la vecina orilla, consignó en la última semana que técnicos del Ministerio de Economía, elevaron al titular de la Cartera, un informe reservado sobre la subfacturación de exportaciones, que castiga al fisco argentino. El ministro Roberto Lavagna analiza inminentes medidas dado los volúmenes subfacturados a través de las exportaciones «fantasmas». Más de mil millones de dólares habrían dejado de pagarse, en sectores que alcanzan desde el petróleo al pescado, la metalurgia y las carnes. Descollan los cereales, donde los documentos aseguran que en medio año se subfacturó, cuando menos, por 300 millones de dólares.

Página/12 consigna que no es la primera vez que las comercializadoras multinacionales de cereales están en la mira.

«A partir de marzo de este año, cuando el dólar empezó a recalentarse descontroladamente, funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central denunciaron que había grandes exportadores que demoraban la liquidación de sus divisas en el país a la espera de más devaluación», recordó el matutino en su edición del pasado lunes. «Entre las empresas denunciadas de especular contra el peso sobresalían, justamente, las cerealeras, que por el régimen cambiario deben ingresar al país los dólares que cobran por sus exportaciones, como máximo, 15 días después de producido el embarque», concluye. *

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