Reapertura del Banco de Crédito es casi un hecho: nueva prórroga para el resto
El primero sería de pocos días (se mencionan 10) para el De Crédito cuyas negociaciones se encuentran a punto de ser culminadas. El segundo plazo, más extenso es para el resto de las instituciones.
En el día de ayer y sobre la hora 18 comenzó en el Ministerio de Economía una reunión de la plana mayor del equipo económico, encabezado por Alejandro Atchugarry, que tenía como cometido examinar las alternativas para los bancos suspendidos y por otro lado recibir a la delegación del FMI que ayer arribó al país.
Los técnicos del organismo internacional se reunieron por espacio de casi dos horas con los representantes del equipo económico.
Sobre las 19.50 se retiraron del edificio de Colonia y Paraguay. Dos horas más tarde, a las 22, lo hacía el titular de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux, y al filo de las 23 abandonaban el lugar el presidente del BCU, Julio de Brun, y el vicepresidente de la institución, Miguel Vieytes.
A la salida, De Brun dijo que se continuaba trabajando con base en el informe de la consultora ING (encargada de la reestructura bancaria), aunque se había decidido solicitar que se ampliaran ciertos aspectos del informe que fuera presentado días atrás.
También señaló que prefería no brindar una opinión sobre si se redefinirían o no los plazos de la suspensión de los bancos, e indicó que se trabaja en la búsqueda de una solución.
Sobre el encuentro con los técnicos del FMI manifestó que el tema bancario no se había analizado, ya que esta fue una primera reunión de evaluación, en especial, sobre cómo marcha la economía local.
No obstante, el tema sobrevoló el encuentro. El FMI, junto al Banco Mundial, prestó U$S 1.500 millones para el pago de las cuentas a la vista de los bancos suspendidos y los estatales (BROU y BHU).
De Crédito
LA REPUBLICA pudo saber que en una reunión entre el presidente Jorge Batlle y directivos de APU (gremio de los periodistas uruguayos), el primer mandatario mostró su confianza de que en los próximos días el Banco de Crédito reabra.
En este marco, para el equipo económico parece ser por el momento que la institución financiera del reverendo Moon es el menor de los problemas, ya que únicamente faltan ajustar detalles técnicos para su reapertura.
La demora precisamente en esta reapertura habría estado vinculada al deseo del gobierno de que todos los bancos abrieran al mismo tiempo. Esta pretensión se vio impedida debido a los problemas de iliquidez para la reapertura del Montevideo, Caja Obrera y Comercial. Por ello se dispondrá nuevamente la habilitación para el De Crédito. Se espera la aprobación en el Parlamento de la ley que obligue a la reprogramación de los depósitos de las instituciones suspendidas.
Asimismo se considera que si se reabre el De Crédito, los depositantes de los otros bancos suspendidos, podrían comenzar a exigir una rápida respuesta, lo que llevaría al gobierno a enfrentar nuevas protestas.
De Brun reconoció que en el caso del banco del grupo Moon «se trabaja en plazos más breves» que para el resto.
El megabanco
Ahora el paso que queda es cómo lograr la reapertura de las otras instituciones. Si bien a De Brun no le gusta calificar (cuando se le menciona megabanco dice «prefiero no usar adjetivos»), la idea propuesta por el ING es que el Comercial absorba las carteras cobrables del Montevideo y Caja Obrera y el Estado se quede con las incobrables.
Esta última idea es la que no convence al equipo económico.
El «megabanco» (que tendría la grifa «Comercial»), de tomarse la decisión de crearlo con las condiciones expuestas, debería estar funcionando antes de fin de año, y sería de propiedad del Estado, aunque se buscaría un socio privado que tenga como opción la compra total del paquete accionario. No obstante el objetivo final es venderlo.
Lo que se quiere como socio o futuro comprador del nuevo Banco Comercial es una institución financiera de primera línea. Un banco que, en caso de ser necesario, pueda afrontar con fondos de su casa matriz el pago de los depósitos reprogramados durante el 2003, 2004 y 2005 y a la vez respalde su operativa con su nombre.
Debido a la debilidad de la plaza financiera local y visto los compromisos de deuda externa, el Banco Central no podrá asistir de aquí en más (por lo menos por una década) a ningún banco que tenga problemas de liquidez.
Esto significa que si después de la reapertura, si al De Crédito o al nuevo Comercial, les falta liquidez para cubrir retiros cuando se venzan los plazos reprogramados, el capital deberá llegar del exterior o serían inmediatamente liquidados.
De ahí que las ofertas presentadas hasta el momento por el Comercial o el Montevideo no funcionan para el nuevo proyecto del sistema financiero. Provienen de grupos económicos (Soros, Brasil Investment o Tsakos), y no de un banco que con su nombre respalde desde su casa matriz los depósitos que pueda recibir. *
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