Nueva prórroga para los bancos suspendidos
La medida, que no excedería los diez días, será el tiempo necesario para que el Banco De Crédito prepare su operativa y reabra en la primera semana de noviembre y a la vez servirá para que se comience a instrumentar la creación de un «megabanco» con las instituciones Comercial, Montevideo y Caja Obrera, aunque se trabajaría sobre la grifa «Banco Comercial».
Esta última opción, que encabeza las propuestas de la consultora del ING, sería la finalmente aceptada, aunque implicaría que el Estado quede como su principal accionista y tenga otros costos.
No obstante esta propiedad del Estado sería un hecho temporal hasta que se terminen las negociaciones para su venta a uno de los interesados.
Estos son básicamente dos: un grupo inversor norteamericano, en el cual participaría George Soros, reconocido a nivel mundial como uno de los mayores especuladores en el mundo financiero y el grupo brasileño Brasilinvest.
Una de las condicionantes para que el proyecto de megabanco sea apetecible para colocarlo a inversores privados, es que en el mismo no se carguen carteras pesadas o incobrables, lo que supondría un importante costo para el Estado, ya que eventualmente debería buscar la manera de absorberlas.
Si bien el ministro Atchugarry había señalado el próximo viernes 25 como la fecha final para definir el futuro de los bancos suspendidos, si se tomara la decisión sin prórroga, sin duda la resolución (técnicamente) debería de ser la liquidación de todos ellos.
En el caso del De Crédito aún faltan detalles y para el resto las conversaciones con posibles inversores recién comienzan, de ahí que el Estado se haga momentáneamente cargo y los quiera vender como un paquete.
A nivel financiero se entiende que la falta de una decisión sobre los bancos suspendidos está influyendo negativamente en la plaza local que no logra una recuperación de depósitos. Los ahorristas están temerosos de volver a los bancos que aún están activos, ya que no saben si la resolución sobre los bancos suspendidos podría terminar influyendo en el resto del sistema.
Precisamente es porque se coincide en que «Uruguay no soporta otra crisis bancaria» es que se quiere reabrir los bancos con la certeza de que no tendrán problemas por lo menos por 3 años. *
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