Para el economista Jorge Caumont, no se deben plantear "cambios al voleo"

"Más importante que la reforma tributaria es la reforma del Estado"

Durante una conferencia sobre la reforma tributaria realizada ayer en la Cámara de Comercio, el economista manifestó que no se debe plantear «cambios al voleo», proponiendo subir o bajar tasas del IVA, sin saber cuál será su efecto final sobre la economía.

También indicó que la administración se debe preguntar antes de modificar el sistema tributario qué tipo de actividades va a realizar o financiar el Estado. Agregó que la modificación impositiva también debe tener en cuenta qué incentivos genera sobre el trabajo, el consumo y la inversión. Caumont señaló que es difícil instrumentar en breve plazo una reforma tributaria y señaló que debe haber un estudio científico para llevar adelante tal reforma.

Manifestó que no es lo mismo un impuesto a la renta generalizado que un impuesto al consumo. «Lo ideal sería el generalizar e ir a la mayor neutralidad fiscal posible» manifestó.

Recordó el pensamiento del economista Arnold Harberger quien señalaba que lo que hay que hacer «es determinar las necesidades básicas de al población y atender a ellas y que todo el mundo pague. No sólo los de arriba sino todos».

Este principio nos lleva a discutir, señaló Caumont, si el Estado debe dar determinados servicios, como educación o salud, a través de institutos del propio Estado, o darle a la población de determinado nivel de ingresos hacia abajo los fondos directamente para que ellos los administren y por lo tanto se paguen los servicios.

Quién paga

En otra parte de su exposición manifestó que hay que tener en cuenta en quién terminan recayendo los impuestos. Puso como ejemplo aquellos que pretenden afectar a la actividad industrial. «¿Quién termina pagando ese impuesto?» se preguntó el economista.

¿Los termina pagando el consumidor porque se traslada a los precios o los trabajadores mediante una rebaja de los salarios, o los termina descontando el empresario de sus ganancias?, fueron las opciones dadas por Caumont.

No obstante dijo que cuando se maneja un impuesto para el sector industrial, se habla de que se le coloca un impuesto a los empresarios, pero no queda claro quién en definitiva lo paga.

En su disertación hizo referencia al impuesto a los sueldos (IRP). Al aplicarse el mismo se produce un efecto de sustitución, ya que el salario se hace más bajo en el bolsillo por lo que el costo de oportunidad de trabajar baja, lo que a su vez lleva a que el precio del ocio (como negación de negocio) disminuya, y al bajar el precio del ocio se trabaja menos.

Hay un segundo efecto que es el ingreso. Los trabajadores ven caer su ingreso y como el ocio es un bien normal, disminuye la demanda por ocio, es decir, hay un incentivo a trabajar más.

Caumont dijo que en algunas economías, prima el primer efecto, la sustitución y en otras el segundo o sea el ingreso.

Es por eso que los impuestos muchas veces tienen efectos que no son los esperados. *

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