Prisionero en el Banco Nación
Un hombre de 70 años quedó encerrado todo el fin de semana en el tesoro de la sede central del oficial Banco Nación de Argentina, donde fue hallado este lunes deshidratado y descompensado pero fuera de peligro, informaron fuentes policiales.
El cliente Roberto Lifstiz había ido al banco el viernes pasado, poco antes de la hora de cierre, a las 15.00, y estaba dentro de la bóveda de las cajas de seguridad cuando escuchó las pesadas puertas metálicas que se cerraban.
Pese a su esfuerzo, no logró advertir de su presencia a ningún empleado de la sede central del Banco Nación, ubicado a metros de la Casa de Gobierno, en pleno centro de Buenos Aires.
Un paquete de galletas de agua que tenía en su maletín y que supo administrar a lo largo de las tres jornadas, además de su buen estado físico le permitieron resistir las 67 horas de encierro, sin agua y sin luz, hasta la apertura de la entidad el lunes a las 10.00.
Su mayor temor era no soportar la falta de oxígeno, ya que la bóveda es un ámbito sin ventilación, reveló a la prensa.
Entre las medidas que tomó, el hombre se desvistió para tener menos peso sobre su cuerpo y hasta tuvo la precaución de conservar su propia orina por si necesitaba hidratarse, aunque al salir de su prisión dijo no haber tenido que usar ese último recurso.
Otro calvario vivió su esposa, que desde la noche del viernes hizo una búsqueda desesperada, sin rastros de su marido, a quien creyó víctima de un secuestro.
La mujer recorrió comisarías y hospitales, se comunicó con todos sus amigos y familiares y hasta con un hermano de él en Estados Unidos para saber si tenían noticias. *
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