Alto nivel de endeudamiento provoca "consecuencias criminales"
«Nos parece imprescindible calificar las opciones que hizo el gobierno al optar por un sistema financiero delictivo. Sus víctimas mayores son los más desprotegidos: los pobres y dentro de ellos los niños», señala Etchevers.
En un comentario sobre la situación actual explica que los niveles de la deuda pública en moneda extranjera, que desde los primeros años de la década del 90 han contraído los sucesivos gobiernos y que se ha agudizado a partir de 2002, con la crisis bancaria y las medidas tomadas para su resolución, determinan un condicionamiento insoslayable para la actual como para las futuras administraciones.
Para verificar la afirmación, el economista del EP se basa en tres variables: la deuda bruta, la deuda neta y el servicio de la deuda que se ha comprometido.
Agrega que el sentido de la condicionalidad «está en los compromisos asumidos con los organismos financieros internacionales».
Sus consecuencias principales están en lo inmediato, en la «reducción salvaje» de los gastos sociales en salud, educación y vivienda.
Este tipo de reducción se produce en un contexto económico muy difícil, en particular para los más pobres, pues a la pérdida de los bienes y servicios que brinda el Estado se suman el deterioro que están sufriendo sus ingresos, los que a su vez están fuertemente condicionados por su tasa de desocupación.
Etchevers señala que la situación de pobreza se agudiza tremendamente en los hogares que conforman el diez por ciento más pobre de la población. De acuerdo a la última Encuesta de Gastos e Ingresos de los hogares 94-95 las familias más pobres tenían a su cargo el treinta por ciento de los niños menores de 14 años; en la actualidad los hogares más pobres tienen a su cargo el cincuenta por ciento.
Se destaca que 1994 fue el año de mayor ingreso familiar de la década.
En el otro extremo de la escala social, el diez por ciento más rico de acuerdo al INE, es responsables del cuidado de algo más del dos por ciento de los niños menores de 14 años.
En segundo lugar, se debe tener muy en cuenta que la pobreza toca en primer lugar a los niños. En consecuencia, en estos años de crecimiento significativo de la pobreza lo que más ha aumentado y aumentará son los niños bajo la línea de pobreza, quedando los porcentajes que surgen de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares desactualizados, subestimando el verdadero valor de los niños carenciados.
Según Etchevers, el peso de la deuda determinará la necesidad de efectuar recortes en el gasto estatal, lo que terminará afectando a los sectores más carenciados.
Recordó que en 1999 el PBI alcanzaba a U$S 21.033 millones y la deuda bruta del Sector Público en moneda extranjera –que excluye el BROU y el BHU– era U$S 8.526 millones (40,5%).
En el 2000 y con un PBI de U$S 20.054 millones, la deuda deuda bruta alcanzaba a U$S 9.158 millones, significando el 45,7% del producto.
En el 2001 el PBI se situó en U$S 18.661 millones y la deuda bruta llegó 10.073 millones (54% del Producto).
En junio de 2002 el PBI se situó en U$S 15.300 millones; con una deuda bruta de 9.909 millones (64,8% del producto).
El economista agrega que a diciembre de 2002, de acuerdo a la carta de intención del FMI de agosto y los comunicados de prensa del BM y el BID y las amortizaciones previstas hasta esa fecha, la deuda bruta del Sector Público será casi U$S 11 mil millones, exactamente U$S 10.883. El PBI estará en el entorno de los U$S 12,5 mil millones. Por lo tanto la relación deuda-PBI estará en el entorno del 90%.
En estos cálculos no está considerada la deuda (o sea depósitos) en moneda extranjera del BROU y el BHU que al 31 de agosto alcanzaban los U$S 3.000 millones. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad