Fancap: "Talvi se equivocó"
Convocados a discutir sobre la conveniencia de refinar combustibles en el país o recurrir a la importación directa, disertaron los economistas Jorge Caumont y Eduardo Ache, el ex gerente y director del ente Andrés Tierno y el secretario general de Fancap, Germán Riet.
Caumont sostuvo la necesidad de desmonopolizar y desregular el mercado mientras que Ache y Tierno afirmaron coincidir con esa filosofía pero hicieron referencia a lo sucedido en Argentina donde se pasó de un monopolio estatal a un oligopolio de multinacionales privadas.
El dirigente gremial comenzó señalando que se había llevado adelante una campaña contra la refinería con «gruesos errores» por lo que se debía debatir el tema con transparencia. Recordó que quien tiró la primera piedra fue el economista Ernesto Talvi, quien había lanzado la tesis, que fue rápidamente tomada por mucha gente, que era más barato importar combustibles y que el Estado perdía 270 millones de dólares al año refinando en La Teja. Jorge Sanguinetti, presidente del Ente, se afilió a la tesis aunque habló de 190 millones de dólares.
Sin embargo, según sostuvo Riet, el balance de Ancap de 2001 demuestra que la refinación tuvo margen positivo y el ente ganó cerca de dos dólares por barril al no tener que importarlo, «o sea que estamos ante una actividad rentable».
También aludió a los resultados de la encuestadora Solomon que analiza todas las refinerías del continente americano. En 1998 el estudio realizado arrojaba que Ancap tenía un costo de 3,8 dólares por barril, mientras que el promedio del continente era de 3,69 dólares por barril refinado. Sin embargo, dos años después esa misma encuesta mostraba un descenso a 3,6 dólares, por lo que ya entraba en el promedio continental, «estima el sindicato a través de sus propios cálculos que con las mejoras en la productividad realizadas en La Teja y la actual política cambiaria, ahora estamos por debajo de los 3 dólares, por lo que habríamos entrado entre las refinerías más rentables del continente», afirmó.
Seguidamente sostuvo que «Uruguay no es el país más caro del mundo en combustible como se ha afirmado gratuitamente», ya que el promedio de las naftas sin plomo en Europa es de 0,98 dólar por litro y en Uruguay es de 0,83, el gasoil en el promedio europeo alcanza a 0,78 dólar por litro, en Uruguay es de 0,37 y, «si se compara con la región, tenemos, en agosto pasado, el gasoil más barato, el fuel oil más barato y el supergás más barato que en Brasil y Chile.
Estos tres combustibles representan el 75% del consumo del país y los tres están directamente vinculados a la producción y a la reactivación económica por lo que no puede dejar de destacarse el papel activo que juega la refinería de Ancap en ello. Pero además, de los puestos de trabajo que se mantienen con la refinería abierta, también se genera una serie de gastos (como consumo de agua, electricidad, etc., etc.) que a su vez dinamizan otros sectores, por lo que el efecto de la refinería funcionando también debe evaluarse bajo esta óptica», afirmó.
Distribución barata
El dirigente informó también que Uruguay tiene la distribución de combustible más barata del Mercosur, en 2001, 1.000 litros de nafta costaban 106 dólares, mientras que en Brasil llegaba a 141 dólares, en Paraguay 200 dólares y en Argentina 225.
La distribución incluye a los grandes distribuidores (Texaco, Esso, Shell), el transporte y las estaciones de servicio.
«Nosotros concluimos que cuanto más participa el Estado en la distribución, más barata ésta se vuelve y menos se llevan las multinacionales. A la prueba está que acá es el lugar más barato donde el Estado es el más intervencionista y el más caro es Argentina donde el sistema es el más liberal (en Uruguay una distribuidora gana 20 dólares por 1.000 litros, en Argentina ronda los 80 dólares)», concluyó. *
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