Necesitan créditos en octubre por no menos de dos millones de dólares

Viticultores con el agua hasta el cuello

El presidente del Centro de Viticultores del Uruguay, Aramir Silva alertó sobre las urgencias que vive el sector y que se tratarán en la Asamblea Extraordinaria que se realizará mañana a las 20 horas en la sede gremial en Las Piedras.

«El nuestro es un sector muy sensible que trabaja con el mercado interno fundamentalmente y tenemos ahora unas 3.000 hectáreas que corren riesgo de perderse por falta de dinero para mantenerse. Las 9.000 hectáreas de viña necesitan 7 millones de dólares en inversión para salvar la producción y de ellas, 2 millones de dólares los necesitamos ahora en octubre para salvar parte de la uva reconvertida y de la que no se reconvirtió porque si no, nos quedamos sin vino».

Silva lamentó que se pueda poner en peligro todo el esfuerzo y la inversión realizada en el sector ya que hasta se recurrió a créditos del BID para impulsar todo el proceso de reconversión que ha dado tan buenos resultados pero, «hoy el productor no puede afrontar los pagos ante el cambio de las reglas de juego, la disparada del dólar ha hecho estragos entre los pequeños y medianos productores que se endeudaron y hoy no pueden cumplir ni con sus obligaciones y tampoco invertir en la producción».

La preocupación del presidente de los viticultores también se extiende al costo social que se puede generar si no aparecen rápidamente los recursos solicitados ya que el sector ocupa a unas 18.000 personas. Esta angustiante realidad la ha planteado la gremial en el Senado y en la Cámara de Diputados, en la Comisión de Asuntos Rurales de la Junta Departamental de Canelones, y en entrevistas con legisladores de todos los partidos políticos.

«Hemos golpeado todas las puertas y esperamos respuesta rápida a nuestra solicitud de suspensión de ejecuciones, que rápidamente se asista en 2 millones de dólares al sector para salvar la producción y que el Predeg, que debe dinero, que lo pague para que los productores cumplan sus compromisos con los distintos viveros», señaló Silva.

Además esperan poder resolver un diferendo con la industria ya que la uva tiene un precio fijado por ley y lleva un reajuste de acuerdo al IPC, «pero algunas de ellas no quieren reconocer el aumento». En cuanto al futuro de la reconversión, Silva advirtió «ni soñar con aumentar las hectáreas de reconversión hasta que el Predeg no decida para dónde arrancar, aunque ya se hizo el quinto llamado, pero como no aparece el dinero… ellos dicen que se va a seguir pero tienen que aparecer los fondos, si no, no se puede invertir, el camino es bastante incierto en este momento». Los productores, unos 3.000 en el país, y con más del 50 % que son viticultores netos, deciden mañana en asamblea los futuros pasos a dar en el caso de que el Poder Ejecutivo no les responda sobre los planteos realizados. *

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