ANALISIS ECONOMICO - Nuestra economía no puede volver a transitar el camino de los 90

El rol del Estado en el apoyo de la producción

POR DANIEL OLESKER

 

En ese sentido decimos que los objetivos de una política productiva deben ser:

* la generación de más y mejores empleos,

* la incorporación de la mayor cantidad de valor agregado posible a dicha producción nacional,

* la dinamización del mercado interno, en especial apuntando aun proceso de autosuficiencia alimentaria nacional y regional.

* desarrollar un ingreso al mercado internacional, en especial regional de productos adecuadamente diferenciados.

* la incorporación de tecnología a la producción lo que implica el desarrollo de una verdadera política científica nacional y una sustantiva modificación a la actual política educativa nacional.

 

2) El rol del Estado en las políticas productivas

El rol del Estado, como lo hemos sostenido siempre, no debe limitarse a respaldar el funcionamiento del mercado y a la consecución de la estabilidad de precios a nivel macroeconómico. Esto que es una verdad en todo tiempo y lugar, es más cierto en esta crisis y en el diseño de la manera en que debe procesarse la reactivación económica democrática e incluyente.

El Estado debe tener una participación activa, que:

* fomente selectivamente actividades,

* regule y limite el ejercicio del poder económico,

* promueva la inversión y participe en ella

* preserve para si la explotación de actividades estratégicas de apoyo a la producción (combustible, energía, y parte de la política crediticia por lo menos).

 

3) Las políticas sectoriales

En tanto el objetivo central de un programa de desarrollo productivo como el que proponemos está asociado a la reactivación productiva con distribución de la riqueza y todo ello en un marco de desarrollo tecnológico, creación de más y mejores empleos y aumento del valor agregado nacional, las políticas sectoriales son el eje sobre el cual se debe articular el conjunto de las acciones en materia económica.

Nuestra economía no puede volver a transitar el camino de los 90, cuyas consecuencias hemos advertido desde inicios de esa década, y hoy aparecen con toda su fuerza. No se puede depender tan sólo de shocks de consumo provocados por los planes de estabilización de Argentina y Brasil y por la entrada de capitales al sistema financiero que financiaron ese consumo. Nuestra apuesta es al crecimiento auténtico, basado en la inversión productiva, sustentada en un esfuerzo de investigación e incorporación de tecnología y realizada en el marco de un consumo genuino derivado del aumento del ingreso de la población, todo lo cual permitirá en serio y sustentablemente que permita que nuestra producción pueda competir tanto en el exterior como en el país.

En ese sentido la acción del Estado debe estimular selectivamente empresas o ramas de actividad que cumplan con los criterios siguientes:

* generación directa e indirecta de empleo pleno.

* generación o ahorro neto de divisas

* mayor valor agregado nacional

* desconcentración territorial con énfasis en el retorno social y el uso de mano de obra e insumos locales

* desarrollo de los recursos naturales con conservación del equilibrio ecológico.

* dinamismo tecnológico en particular la capacidad de generar nuevos productos

 

Es decir que las políticas de apoyo a la producción deben priorizarse a través de la elaboración de una matriz en la cual se valoren cada uno de los aspectos anteriores en su aporte y luego se ponderen en importancia, dando un resultado final en materia de valor estratégico de esa producción.

Esto es muy sencillo y forma parte de las estrategias de planificación económica básicas de un Estado moderno.

 

4) Los instrumentos de las políticas sectoriales

Esta política de apoyo a la producción debe hacerse con instrumentos tales como:

* estímulos fiscales, es decir exoneraciones temporales o tarifas preferenciales.

* estímulos crediticios con tasas menores, plazos especiales u otras ventajas.

* asistencia tecnológica tanto con apoyo a la investigación y desarrollo como con apoyo a la incorporación misma de la tecnología.

* promoción comercial, con apoyos particulares del Estado en su promoción en el exterior.

* Prioridad en las compras del Estado y de las intendencias a empresas que cumplan los requisitos aquí definidos.

 

Todo ello en un marco de una asistencia integral, centralizada y fuertemente controlada en materia de las contrapartidas. Es decir si la empresa es priorizada por aportar tal cuota de empleo o de sustitución de importaciones y en el plazo a evaluar no lo logra, la promoción debe ser cortada.

Al mismo tiempo se debe exigir a las empresas apoyadas la obligatoriedad de contar con mecanismos de negociación colectiva para acordar la forma de reparto de las mejoras económicas derivadas de la reactivación.

Dentro de esta propuesta de apoyo a la producción un aspecto central lo merecerán las pequeñas y medianas empresas, a través de la promoción de redes cooperativas de compra de insumos y tecnología y comercialización final en el mercado interno y externo que potencien a escala, su capacidad competitiva.

Finalmente esta política de apoyo a la producción debe considerar especialmente el fortalecimiento de los acuerdos del Mercosur y su desarrollo como bloque en las políticas de nexo con otras regiones del mundo.

 

5) Dos reflexiones finales

La Primera: en esa perspectiva que venimos analizando y como ámbito de sistematización de los proyectos productivos debe crearse el Fondo de Reactivación Económica

Sus recursos provendrán del propio presupuesto nacional, de los egresos que dejen de pagarse por la reprogramación de la deuda externa, por los pagos de los propios productores beneficiados en tanto comiencen a devolver los créditos y de fondos internacionales que se consigan para ello

Su integración debe ser democrática y con control de la sociedad y por ende deberán estar además del Estado, los partidos políticos con representación parlamentaria, las gremiales empresariales y sindicales por lo menos.

 

La segunda: el Estado debe jugar un papel importante como articulador del comercio exterior. Debe al menos facilitar la incorporación de bienes de capital en un país que, por el momento, no los produce a gran escala, la importación de aquellas materias primas como el petróleo y el diseño de una política agresiva para colocar en el exterior la producción nacional.

Todo ello debe hacerse en el marco de la creación de una empresa pública de comercialización externa que asuma esta tarea, algo así como las «trading» de comercio exterior que existen en casi todos los países que han alcanzado un mayor desarrollo económico. *

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