Más de seis millones de hectáreas están en peligro de ser enajenadas
Malayos, italianos, holandeses están comprándose literalmente la Argentina, mientras que sociedades anónimas que ocultan a sus verdaderos dueños hacen otro tanto en Uruguay.
Desde el vecino país se supo que en la provincia de San Juan hay dos millones de hectáreas a la venta, es decir un 20% de esa provincia. En Salta venden 2,4 millones de hectáreas, mientras que en Mendoza ofrecen 800 mil al mejor postor.
En esta última provincia empresarios malayos compraron 250 mil hectáreas. En la provincia de San Luis un consorcio italiano compró 40 mil hectáreas.
En Uruguay la situación no es muy diferente.
Según se estima de los 16 millones de hectáreas que tiene el país, unos 6,4 millones están en peligro de ser enajenados.
Los caminos para que pasen a otras manos pasan por la venta directa o la ejecución judicial.
Los grupos
Hoy día quienes están comprando campo barato son grupos individualizados, aunque muchas veces se cobijan en una sociedad anónima.
El contador Hugo Pereira Millot de la mesa directiva de la Federación Rural (FRU) señaló a LA REPUBLICA que la ley que autorizó la compra de tierras a sociedades anónimas (SA) abrió el camino para que inversores sin rostro pudieran adquirir diferentes extensiones de campo.
Una de las ventajas en comprar tierras mediante una SA es que no queda comprometido en eventuales reclamos el capital individual del accionista, a no ser que figure como una garantía solidaria a la hora de solicitar un préstamo.
Pereira Millot dijo que también existen otros grupos, como ser profesionales, integrantes del sector financiero e importadores, que se habían venido beneficiando de la politica cambiaria que se aplicó en la década de los 90 y hasta mediados de este año (atraso cambiario).
Esta política permitía conseguir dólares muy baratos, lo cual era un gran negocio para quienes tuvieran ingresos en pesos relativamente altos.
Al producirse la devaluación esos grupos, que siguen percibiendo sus ingresos en pesos, han optado por refugiar sus dólares ahorrados que estaban en bancos, pasándolos a inversiones más seguras, aprovechando un momento en que el valor de la tierra está «por el piso».
Existe otro grupo de inversores, los que se movían dentro del sector financiero. Estos se están desprendiendo de valores del Estado debido a su permanente caída (como ser Bonos del Tesoro) y abandonando los fondos de inversión, para pasar su capital a un bien duradero, como es la tierra.
Especulación
Cuando se le consulta a Pereira Millot sobre un estimado de las tierras que están a la venta y en peligro de cambiar de manos por ser ejecutadas judicialmente, señala que la cifra se acercaría al 40% del total, o sea 6,4 millones.
La situación precaria por la que atraviesan los productores los lleva a vender su tierra la cual ven cómo se desvaloriza a diario, debido a la especulación.
«Si uno mira el riesgo país de Uruguay, que se encuentra en el entorno de 2.400 puntos, vemos cómo esta región se ha convertido en una zona netamente especulativa, lo que se puede incrementar en los próximos meses por las elecciones en Brasil y Argentina. Esto lleva a que los inversores se alejen y lleguen los especuladores que buscan comprar barato, lo que influye en los precios en la tierra», señala el integrante de la FRU.
Pero desde este sector gremial también se observa que si se procediera sobre fin de mes a la liquidación de los bancos suspendidos, podría llevarse adelante una avalancha de ejecuciones, lo cual haría caer aún más el valor de la tierra
Si un banco se liquida, las garantías se pueden ejecutar de manera inmediata.
Para tener una dimensión de la situación, señalemos que el Banco Comercial (una de las cinco instituciones en cuestión) tiene por si solo un millón de hectáreas de tierras en garantía, por préstamos otorgados a los productores. *
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