Los beneficiados por la devaluación

La devaluación ha traído al país un sector de beneficiados y otro de perjudicados, por lo cual la brecha existente en la sociedad inevitablemente se profundizará.

Los sectores exportadores y aquellos que a nivel local manejan mercadería transable en moneda norteamericana, son sin duda los más beneficiados por la política de un dólar «semi» libre, aunque los controles sobre el precio del billete verde que lleva adelante el Banco Central mediante la licitación de Letras presionaron de tal manera las tasas de interés en pesos, que los bancos han cortado los créditos.

De esta manera aquellos que tienen ingresos en moneda nacional se ven doblemente perjudicados, ya que les es casi imposible conseguir créditos a tasas por debajo del 150%.

El 30 de enero de este año, el dólar se encontraba vendedor a nivel de pizarras en los $ 15. Los datos proporcionados desde el sector agropecuario mostraban que en las ferias el kilo de novillo gordo (o sea más de 380 kilos) se pagaba a U$S 0,554, o sea $ 8,31, mientras que un novillito en pie se conseguía a U$S 126 ($ 1890). Cuáles han sido las variaciones al día de hoy, con un dólar a $ 26,50. Por el kilo de novillo gordo se pagan U$S 0,551 ($ 14,60), mientras que por un novillito U$S 118 ($ 3.127).

Esto significa que si bien en dólares los precios han caído levemente, en pesos los productores reciben en el caso del novillo gordo un 75% más y en el del novillito en pie 65% más.

Estas cifras las tomamos como ejemplo, ya que se repiten en promedios similares en casi todo el espectro del sector agroindustrial.

En cuanto a salidas de divisas del país, quizás la peor parte sea el tema del petróleo. En este caso se da un doble incremento: subió el barril, a lo cual hay que sumarle la devaluación. Tomando el precio West Texas del 30 de enero, el barril cotizaba a U$S 19,73 ($ 296). Hoy día la cotización es de U$S 26,50 ($ 702). En moneda nacional significó un incremento de 137%.

A nivel salarial es quizás donde la caída de ingresos medido en dólares se aprecia de manera más importante.

Si tomamos un ingreso líquido de $ 6.000, al 30 de enero significaban U$S 400, mientras que hoy día son U$S 226.

El salario en dólares se ha reducido casi a la mitad. A la inversa sucede si el salario se pagaba en dólares. Si tomamos ingresos de U$S 400, en enero eran unos $ 6.000, mientras que hoy día significan $ 10.600.

Tasas

Más allá de afectar ciertos precios directos, la devaluación también llevó a un fuerte incremento en las tasas de interés, tanto las destinadas a los depósitos (pasivas) como a los préstamos (activas).

En estas últimas la variación más importante es que dentro del sistema bancario casi es nulo el otorgamiento de créditos en pesos, ya que las tasas que se deberían cobrar superarían el 150%, que es la media de las últimas licitaciones efectuadas por el BCU. La media de las tasas para préstamos bancarios en pesos era en enero del 50%.

Los intereses que se pagan por los depósitos aumentaron como forma de captar liquidez. En enero la tasa media para depósitos a 30 días en moneda nacional se situaba en 27%. Hoy está en 43%, aunque algunos bancos llegan a pagar hasta 65%, lo cual marca un rendimiento de 5% por mes.

En el caso de los dólares las tasas también se han incrementado en una especie de «guerra» entre instituciones por captar depósitos, los cuales como se sabe, continúan disminuyendo.

En enero, con U$S 13 mil millones de depósitos, las tasas medias a 30 días eran de 1,87%, mientras que en la actualidad (con un estimado de U$S 8 mil millones) se encuentran en un promedio de 3%. *

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