Fuga lenta y constante de retiros en Colonia
El retiro de depósitos se mantiene a un ritmo constante pese a los anuncios de tranquilidad que emanan del gobierno, mientras aumenta la corriente de argentinos de buen pasar económico que buscan en nuestro país tranquilidad para su familia a raíz del aumento de violencia en Argentina y se instalan en nuestro departamento.
En las últimas semanas continúa la desconfianza de los ahorristas, principalmente argentinos, que asustados con dificultades bancarias similares a las de su país buscan otros horizontes para mantener a salvo su dinero. Las sucursales de bancos extranjeros afincados en Colonia ya no abren más sus puertas el fin de semana, posiblemente tratando de parar la fuga lenta pero permanente de sus depósitos. De lunes a viernes, el movimiento es constante en bancos como Santander, Holandés, el Banco Francés y el República, en los que se forman largas colas que llegan a la vereda.
Colas de argentinos y también clientes uruguayos se vieron esta semana en los doce bancos que funcionan en la capital departamental. «Vemos como lentamente nos quedamos sin trabajo», afirmó a LA REPUBLICA un empleado bancario alarmado por la situación «lo peor es que no se trata de desconfianza en el sistema bancario sino en la forma cómo el gobierno ha manejado la situación. La gente con la que he hablado le tiene miedo a los anuncios de un gobierno que dice una cosa y cambia a los pocos días», manifestó.
El goteo de retiros es incesante y la metodología es la misma: cierre de cuentas de ahorros, cancelación de los contratos por depósitos a plazo fijo, y clausura de las operaciones.
El panorama se repite además en las restantes ciudades costeras del departamento como Juan Lacaze, Carmelo y Nueva Palmira, adonde llegan argentinos diariamente para extraer dinero de sus cuentas.
Fuentes bancarias consultadas durante la semana informaron a LA REPUBLICA sobre una nueva modalidad que toma fuerza en los últimos días: se trata de ahorristas cuyos depósitos no superan los 50 mil dólares que retiran el dinero y se juntan con otros similares para formar paquetes de 300 o 400 mil dólares que luego envían a bancos estadounidenses o de Europa, buscando mejores intereses por el capital que los que se pagan en la plaza local. «Se están haciendo asociaciones de depositantes para sumar montos y enviarlos afuera, a países en los que puedan conservar seguros el dinero», explicó la fuente consultada.
El aumento en la ola de violencia que se vive en la vecina orilla y la modalidad de los denominados «secuestros express» que crece cada semana provocó un incremento en el mercado inmobiliario del departamento «pese a la crisis, muchos de los que pudieron escapar del corralito bancario buscan afincarse con su familia en Uruguay por la tranquilidad en materia de delitos», afirmaron a este corresponsal en el ámbito inmobiliario y aseguran que aquellos que tenían dólares antes de la devaluación los están usando para radicarse aquí'; «las consultas por propiedades aumentan», afirman en el sector. *
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