Cinve pronostica una inflación del 20% y propone instaurar un "ancla inflacionaria"
La evolución mensual de los precios de julio -que el Instituto Nacional de Estadística (INE) brindará en los próximos días- mostrará un incremento superior a los guarismos registrados el año pasado como consecuencia de la disparada del dólar; que a su vez provocó el alza en los costos de las empresas y el consiguiente traslado de los mismos a los precios de los productos.
Si bien hasta la fecha en los números oficiales estos datos todavía no reflejaron el cambio de política cambiaria, la números a junio indican que en el primer semestre del año los precios acumularon una variación positiva de 7%, mientras las estimaciones del gobierno pronostican un incremento de 15% a fin de año. No obstante, el aumento del precio de los combustibles (12%), el incremento en las tarifas de consumo eléctrico (14%) y el aumento -que se fijará en las próximas horas- de 13% en el consumo de agua potable, seguramente dispararán el guarismo de julio, según fuentes consultadas por LA REPUBLICA.
El rubro que más impactó en la canasta básica de los consumidores uruguayos fue la carne, que desde la liberación del tipo de cambio, aumento 50% debido a que los frigoríficos compran el ganado en dólares y comercializan la carne en pesos y en plazo de varios meses. El drama cotidiano de las familias llevó a que desde filas parlamentarias oficialistas se presentara un proyecto de ley para fijar normas de anclaje de precios a una lista de productos de consumo popular, una práctica que se perdió en Uruguay hace más de 30 años.
La visión de Cinve
Sin embargo, el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) fue mucho más ambicioso en sus pronósticos y estimó una inflación superior al 20% para fin de año y de 26,7% para 2003 con un precio de 30 pesos uruguayos el dólar interbancario al finalizar 2002.
En un seminario realizado el miércoles 24, los economistas de Cinve Adrián Fernández, Gabriel Oddone, Nelson Noya y Fernando Lorenzo, señalaron que existen riesgos reales de que la inflación se mantenga en niveles altos y que se generen mecanismos de indexación que «tornarán muy costoso alcanzar nuevamente valores estables».
La propuesta de Cinve para mantener la estabilidad de precios consiste en tomar un ancla basada en objetivos de inflación, o sea que el Banco Central fije un meta inflacionaria y que el resto de las variables económicas se acompasen a la misma. Para los economistas, este mecanismo implica desafíos institucionales tales como una mayor independencia técnica del Banco Central; que se fije una meta de inflación fuera de la institución y una mayor transparencia en el manejo de instrumentos para una mejor evaluación de los agentes económicos. Cinve entiende que una condición básica para que la política monetaria alcance la meta inflacionaria creíble, «es que la misma no este subordinada a la política fiscal». «Es decir, que no haya necesidades de financiamiento del sector público que se cubra con emisión de dinero».
Para el Cinve es importante separar la superintendencia de bancos de la política monetaria para evitar los conflictos de intereses. Este mecanismo permite una mayor flexibilidad frente a shocks externos y evitar políticas oportunistas como la expansión del gasto en años electorales.
Las experiencias de objetivos de inflación son recientes, no se sabe su comportamiento en escenarios recesivos de larga duración y se están aplicando en Nueva Zelanda, Chile y Brasil. *
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